viernes

Cristo, el bueno, que nos invita a luchar contra el mal




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

22 de Febrero de 2026.
I dom. Cuaresma. ciclo: "A".
Gen 2, 7-9; 3, 1-7; Sal 50, 3-6a. 12-13. 14. 17.;  Rom 5, 12-19; Mt 4, 1-11.


"El ayuno y las tentaciones de Jesús".


Entramos en el domingo primero del tiempo fuerte de la cuaresma, que significa cuarenta, es decir, cuarenta días y cuarenta noches. Es el número por excelencia que denomina el orden establecido. Recordemos que el cuarenta está denominado como número 4 que significa: Los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste; las cuatro estaciones de la naturaleza: Primavera, verano, otoño e invierno; Son los cuatro elementos: Tierra, agua, viento y fuego; son los cuatro puntos de la cruz. Con esto queda claro su valor simbólico para el hombre desde la antigüedad y en especial para el pueblo de Israel.

     Entonces hoy las lecturas nos dan el mensaje claro de la polaridad que siempre están presentes en la vida del hombre, que es vida de pecado (mal) y vida de gracia (bondad). Parecería esta categorización una doctrina ya superada en la historia de la humanidad que es el maniqueísmo. Recordando que esta doctrina herética era tajante en su apreciación, o eres bueno o eres malo. Hoy pues las lecturas nos presentan dos personajes claves en la historia de la salvación: Cristo y Adán. Una persona que es hombre pero también es Dios, y otra que es mero hombre, mismo que con las debilidades carga de acuerdo a su condición humana.  

     En la primera lectura nos narra la historia de Adán que es puesto en el paraíso, y dónde Dios creador le da la vida y le da ciertas normas, como es que no coma del árbol prohibido, pero el demonio (Satanás) lo tienta en forma de serpiente y hace caer a la mujer (Eva) desobedeciendo, lo que genera el pecado. El hombre que por su naturaleza débil es pecador en contra posición con la naturaleza divina de Jesucristo que es redentor, y que en el Evangelio se manifiesta en el desierto haciendo penitencia (acción ascética para no pecar) y una vez que pasa los 40 días y las 40 noches en ayuno, viene el mismo tentador que hizo caer a Adán en el pecado ahora hacer que caiga Jesús. 

     Le hace 3 tentaciones que el demonio hizo a Jesús, significan: Una, es el poder, dos, es la codicia y tres, es el orgullo o la soberbia. Y vemos como Jesús pudo con la fuerza de su Espíritu y la ayuda del ayuno (privación) en el desierto poder vencer la tentación y al maligno.  Como Adán cayó en pecado y con ello todos los hombres posteriores a él, el Salmo 50 que hoy cantamos con la salmodia nos invita a pedir piedad y misericordia a Dios por nuestra condición débil y la tendencia a la corrupción que tenemos por nuestra debilidad. 

     En Pablo a los Romanos, nos dice que el don que Dios no da para superar el pecado es la gracia que nos viene de Jesucristo. Si por Adán cayó el pecado sobre la humanidad con Cristo nos justificó con la gracia para que estemos bien (justos) ante Dios.

Por ello, la Propuesta de Jesús hoy es:

+Que nos invita a que tengamos una responsabilidad ética con respecto a nuestro quehacer profesional, porque podemos dejarnos llevar por la corrupción imperante y aceptar sobornos para beneficiar a unos cuantos privilegiados en detrimento de los demás.

+Que luchemos contra nuestras propias tentaciones, y no dejemos que ellas nos dominen, dado que nos pueden llevar a vivir en nuestro pecado personal o social.

+Dejar de lado la tentación de abandonar la cooperación en nuestra barrio o colonia, de tal manera que queramos vivir un individualismo propio de esta cultura que vivimos y que no ayuda en la fraternidad y el mejoramiento de nuestra comunidad (colonia).

Para de tal manera, la fuerza de nuestra en la lucha diaria por el bien podamos hacer nuestra la frase de Jesús: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo servirás".

    

    




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