viernes

Preparación para un encuentro con Cristo



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

30 de -Noviembre-2025.
Ier.dom.adv.ciclo:"A".
Is 2, 1-5; Salm 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9; Rm 13, 11-14; Mt 24, 37-44.


"Velen y estén preparados".

En este domingo iniciamos una doble situación en la liturgia, por un lado un tiempo fuerte de preparación para nosotros los cristianos con el tiempo del adviento o también momento previo a la venida del Señor o conocida como la Navidad. Por otro lado, estamos iniciando con este primer domingo del adviento un nuevo ciclo litúrgico en la Iglesia, que es el "A". Durante el año se tomará como referente en los evangelios dominicales al evangelista San Mateo.

     Como podemos ver en las lecturas dominicales, es precisamente que se nos hace tomar conciencia de la preparación para lo que vendrá, que es innegable la presencia del Señor entre nosotros. Este momento litúrgico lo debemos de tomar para una preparación personal y comunitaria de lo que somos y estamos haciendo en nuestra vida. Por ello las lecturas nos ilustran lo que acabamos de decir. 

     La primera lectura nos anuncia una visión mesiánica del profeta Isaías, sobre un estado de paz y de justicia, donde de las armas bélicas se construirán otras herramientas de trabajo como los arados o las podaderas. Porque vendrá un reino de paz. Está visión sobre esta era anuncia la venida del mesías a la ciudad de Dios Jerusalén. Es un tiempo de armonía para los ciudadanos. Es una prefiguración de la gloria eterna, de la instauración del Reino de Dios entre nosotros, que se llegará a la plenitud en la parusía o en los últimos tiempos. 

     Luego en el salmo 121 habla de la paz, al enunciar este estado nuevamente hace una referencia a Cristo que es el príncipe de la paz. Y luego Romanos, nos invita a que despertemos del "espejismo" en que vivimos, que es el pecado, la vida superficial, la vida de egoísmo nuestro. Con este imperativo de ponernos alertas nos invita a la iluminación, es decir, a vivir las obras de la luz, como puede ser la hermandad, la alegría, la paz, la justicia, el amor, la solidaridad, la igualdad, todos aquellos valores que suman a la instauración de un nuevo estado de vida personal y social. En palabras teológicas sería en implantar el Reino de Dios entre nosotros. 

     Finalmente el Evangelio de Mateo, nos invita a que nos preparemos para estar a la altura de las circunstancias en las que vivimos. Como cristianos debemos pensar en este tiempo en dos aspectos y un tercero que es coyuntural por el tiempo litúrgico de adviento. El primero es que debemos estar preparados para el encuentro con nuestro Señor Jesucristo, uno es con la llegada en su momento de la muerte corporal, por eso nos dice Jesús: "Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor". Este encuentro es eminente no sabemos qué día o a qué hora llegará solo que se dará. Luego un segundo encuentro con Jesús es en esta Navidad, podemos estar listos si todo este tiempo privilegiado nos damos a la tarea de prepararnos espiritualmente para recibir a Jesús en su "nacimiento" en nuestro corazón. Y el tercer encuentro será en la medida que nos encontremos con el Dios de la vida, el Dios encarnado, en nuestra realidad y en la vida comunitaria, vale decir, en estar preparados para que con nuestra vida (acciones) podamos hacer realidad el reino de Jesús entre nosotros. 

Por ello en este primer domingo de adviento la propuesta de Jesús es:

+Prepararnos a conciencia para recibir la navidad con mayor paz, respeto y amor con nuestros semejantes, todo esto se traduce en apoyar aquel que nos lo pide o darle un consejo para el hermano que lo necesita. 

+Prepararnos de forma plena, consciente y activa de tal manera que podamos tener nuestro encuentro con Cristo a través de los sacramentos de la reconciliación, de la eucaristía al recibirlo o la oración.

+Prepararnos para la "parusía" de Jesús que se puede dar en cualquier momento en nuestra vida, haciendo bien lo que hacemos cotidianamente y haciendo el mejor bien para los demás. 

De tal manera que en este domingo de inicio de nuestra preparación de adviento, Jesús nos pueda decir: "También ustedes estén preparados, porque a la hora menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre". " Y por la casa del Señor, mi Dios [Padre] pediré para ti todos los bienes".
     

    

sábado

Jesús el rey que instaura un nuevo reino




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


23 de noviembre de 2025.
XXXIV.dom.ord.ciclo:“C”.
Festividad de Jesucristo Rey del Universo.
2S 5, 1-3; Sal 121, 1-2. 4-5; Col 1, 12-20; Lc 23, 35-43.

“Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”.

Llegamos en nuestra liturgia al último domingo ordinario con la festividad de Jesucristo rey del universo. Las lecturas del día de hoy nos presentan a Jesús como un rey, pero no como los reyes de este mundo, sino que el reinado de Jesús es espiritual y de servicio. Recordemos aquella frase de Jesús ante Pilatos cuando le dijo: “Mi reino no es de este mundo”.

    En la primera lectura del libro de Samuel, nos narra cómo los ancianos de Israel, buscan a David para ungirlo como rey y líder espiritual de las 12 tribus. Esta lectura va prefigurando al que con el tiempo y el espacio se manifieste con el Mesías (Cristo) como un líder espiritual que pasa por la vida trabajando para la salvación de toda la humanidad y la instauración de su Reino.

    Por su parte la lectura de San Pablo a Colosenses, nos habla como nosotros los cristianos somos parte de la herencia del pueblo santo, porque Dios nos ha trasladado al Reino de su hijo amado. Es decir participamos con Cristo en su reinado. Recordemos que una de nuestras dignidades recibida en el bautismo es que somos reyes, como también profetas y sacerdotes.

    Así mismo, el Evangelio de Lucas, nos muestra la estampa donde Jesús yace clavado en la cruz junto con dos ladrones que lo acompañan en ese patíbulo. Los soldados exhortan a Jesús que si es rey que se salve así mismo, pero no sólo ellos sino también uno de los ladrones. Dado que había un letrero que en tres lenguas decía: “Éste es el rey de los judíos”. Y uno de ellos con una actitud diferente le dice, que cuando llegue a su Reino se acuerde de él.

     La lectura evangélica nos presenta a un Jesús como un rey, pero no al modo a los reyes de este mundo o esta vida: Una persona que detenta el poder político, que tiene el control sobre vidas humanas, que controla la economía de una nación o de una región, que hace la guerra para hacerse de nuevas posesiones geográficas, que oprime a sus súbditos porque es un dictador, que es corrupto de los bienes que son de todos los demás, así son en ocasiones los gobernantes de este mundo.  Ante eso Jesús viene al mundo a salvarnos y a instaurar su Reino ya entre nosotros, a diferencia de los reinados humanos, el reinado de Jesucristo es: De paz, de amor, de solidaridad, de servicio y de justicia.

Por ello, en este domingo de la festividad de Jesucristo rey del universo, las lecturas nos invitan a:   

+Que como cristianos caigamos en la cuenta que debemos de trabajar y abonar por el crecimiento y fortalecimiento del Reino de Dios, que se traduce en que nuestra vida la hagamos más solidaria y justa con los demás.

+Que hagamos aportes positivos a nuestra sociedad, como puede ser que nos organicemos como colonos de nuestra colonia para conseguir el agua potable que tanto necesitamos o la solución de un problema que requiere nuestra participación.  

+Que tengamos voluntad para ofrecer un servicio en nuestra iglesia, en las diferentes acciones pastorales que ofrece, a fin de que podamos crecer como comunidad parroquial.

De tal manera que en este domingo, nos refuerce la Palabra nuestras acciones con la frase: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.”


Tengamos esperanza de otro mundo (Reino) es posible construirlo




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

16 de Noviembre de 2025.
XXXIII.dom.ord.ciclo: “C”.
Ml 3, 19-20; Sal 97, 5-9; 2 Ts 3, 7-12; Lc 21, 5-19.

“Si perseveran con paciencia, salvarán sus almas”.

Estamos ante los últimos domingos del tiempo ordinario del año litúrgico católico. Una pauta o clave para entender las lecturas de hoy, es que cuando se va llegando el final de este año litúrgico sale a colación la temática escatológica. ¿Qué significa o qué es la escatología? Tiene que ver con los últimos tiempos o la parusía que es la segunda y definitiva venida de Cristo-Jesús al mundo.

    Las lecturas nos van expresando cómo será la vida del mundo y de los discípulos de Jesús al final de los tiempos. Por eso inicia el libro con el  profeta Malaquías que nos dice que ya viene el día del Señor que será como un horno donde se quemarán los malos y da esperanza a los hijos de Dios al decir que brillará el sol de justicia. Ese calificativo de “Sol de justicia”, es Cristo, es decir la plenitud del creyente con Cristo-Jesús. Aquí Malaquías está prometiendo una vida plena del cristiano en el Reino con Jesús.

    El Salmo 97 refuerza esta visión de Malaquías, al decir: “Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones”. Esa justicia y rectitud es el Reino de Dios entre nosotros, contrario al mundo vigente que habitamos donde las relaciones humanas y entre las naciones son injustas y conflictivas.

    Por su parte San Pablo en su lectura exhorta a los discípulos de Jesús (que somos todos nosotros) a que trabajemos a favor del Reino a construirlo para que reine esos valores de Dios que son: la paz, la justicia, el amor, la solidaridad, el servicio. Muy contrario a los valores actuales de la sociedad que son: el dinero, el poder, la fama, el éxito, el orgullo…

    Por su parte el Evangelio de Lucas nos habla de la profecía de Jesús de la destrucción del Templo que era muy imponente y que para los judíos se sentían orgullosos de esa construcción. Entonces Jesús desarrolla un discurso como Mesías de forma escatológica donde habla del fin de los tiempos, de que llegarán falsos profetas, de las guerras y las revoluciones, de terremotos, epidemias y hambres, de las persecuciones de todos los signos de los tiempos. Todas las vicisitudes que tienen que vivir y padecer los discípulos de Jesús (sufrimientos y hasta asesinato)  ya las estamos viviendo, pero muy importante es que Jesús nos da la esperanza de tener paciencia ante todas esas pruebas porque como nos lo dice. Él estará con nosotros hasta el final. Dado que vale la pena todo lo que pueda suceder como consecuencia por la construcción que hagamos del Reino de Dios entre nosotros.

Por ello ante esta enseñanza y propuesta de Jesús hoy, él nos invita a:

+Desarrollar un sentido cristiano a nuestro trabajo sea la actividad que sea.

+Ayudar a solucionar con pequeñas acciones, con actitud positiva, los problemas sociales que vivimos en nuestra comunidad como pueden ser, el creciente alcoholismo, la drogadicción infantil y juvenil, o la trata de personas como puede ser la prostitución u otras formas de degradación humana.

+Alejarnos de todo aquello que no abone el buen desarrollo armónico de la sociedad como es la corrupción, el generar un tipo de violencia sea familiar o en el barrio.

Para que en esto abone en nuestra vida y pueda decirnos Jesús: “Si se mantienen firmes [constancia], conseguirán la vida [Reino]”.

    
   

La opción es la vida (resurrección)




10-nov-2019.
XXXII.dom.ord.ciclo:”C”.
2M 7, 1-2. 9-14; Sal 16, 1. 5-6. 8. 15; 2Ts 2, 15-3, 5; Lc 20, 27-38.


“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”

La temática de la Palabra de Dios de este domingo es la resurrección. En la época que nos ha tocado vivir continuamente es de signos contrarios a la vida. Resucitar significa volver a la vida, tener vida y ser vida. La muerte como una realidad biológica, ya que somos seres caducos, nos acecha día a día, pareciera que en este plano que vivimos la muerte fuera lo más seguro no la vida. Pero hoy las lecturas de la Palabra nos dicen lo contrario a lo que a veces pensamos o se aparenta.

    Los signos de muerte que vivimos en nuestra actual cultura son manifiestos de un sentido contrario a lo que Dios quiere para nosotros. Así tenemos que la secularización vigente nos dice que la “esperanza” que podamos tener en esta vida está en el progreso y no en la resurrección. Nosotros los cristianos por poseer el don de la fe, tenemos nuestra esperanza puesta en Dios y con ella en la vida en plenitud de la resurrección.

    Dios nos dice que Él no es un Dios de muertos sino de vivos, en otra cita evangélica nos recuerda que, Dios no quiere la muerte del pecador sino que viva. Por ello, en la primera lectura de la segunda de Macabeos, vemos como esos jóvenes junto con su madre sufren grandes tormentos hasta llegar al martirio, esto por infligir la ley que les prohibía a los Israelitas el consumo de la carne de cerdo. Pero como delante del rey Antíoco no quisieron acatar la orden de que comieran la carne [prohibida] del cerdo, entonces mandó que los torturaran hasta alcanzar la muerte física. Pero con gran valentía y esperanza aquellos jóvenes siempre esperaban de parte de Dios esa vida plena de la resurrección que se dará en esta vida al final de los tiempos.

    Dios quiere para todos sus hijos la plenitud de esta vida, espera que nuestra opción de vida siempre sea a favor de la vida digna de hijos de Dios que somos. La vida digna la encontramos en muchas formas en nuestra sociedad, como son: un buen empleo que nos permita mantenernos dignamente a nosotros y a nuestra familia, el ser solidarios con los que tienen poco o les falta lo indispensable (los pobres) con aquellos que se les niegan su derechos humanos, laborales o simplemente su dignidad de seres humanos.

    Por su parte, San Pablo en Tesalonicenses, hace una oración y pide a Dios que esa comunidad de Tesalónica tenga esperanza, don de Dios que se traduce en una vida mejor (resurrección) que Cristo Jesús nos ha prometido. Esa resurrección que podemos ir construyendo en nuestra comunidad con una vida plena de hijos de Dios para nuestras comunidades.

    El Salmo nos da una frase al respecto: “…y al despertarme, espero saciarme de tu vista”. Ese despertar a una vida nueva no es otra cosa que la resurrección, que al final de los tiempos como lo proclamamos en el Credo: Será la plenitud de los elegidos: “resucitaremos para la vida”.

     Finalmente el Evangelio nos narra el dialogo entre el grupo de los Saduceos y Jesús, los primeros no creían en la resurrección. Quieren ponerle una trampa al Maestro, es capciosa la pregunta, pero Jesús les dice que lo importante de los siete hombres que se casan con una viuda sucesivamente no es con quién se casó con ella en este mundo, sino que será la vida plena de la gloria eterna que vivirán aquellos hombres (resurrección).

Por eso la propuesta de Jesús hoy en este domingo es:

+Podamos hacer acciones de vida, como puede ser solidarios con aquellos que nos solicitan un apoyo: aquel limosnero que nos pide una limosna, la viejita que la ayudemos a cruzar una calle o regalar un momento de atención aquella persona que es ignorada por la sociedad por su estado de indigentes.

+Hagamos una opción de vida en este mundo donde vivimos una cultura de muerte, esta opción de vida puede ser que en nuestros negocios o empresas paguemos lo justo a nuestros trabajadores.

+No apoyemos o seamos críticos con aquellos partidos políticos que apoyan o legislen a favor del aborto.

Para que de tal manera, podamos tener conciencia que para Dios: “…Pues para Él todos viven” [o todos vivan (plenitud)].
   
   
   
      





viernes

Misericordia y conversión




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

03.Nov.2019.
XXXI.dom.ord.ciclo: “C”.
Sab 11, 22-12, 2; Salm 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13-14; 2Ts 1, 11-2, 2; Lc 19, 1-10.

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

Las tres lecturas bíblicas que este domingo 31 del tiempo ordinario litúrgico, su tema central es la misericordia de Dios y la conversión, vale decir, irá acompañado a ese don de Dios que es el perdón nuestro compromiso de actitud de cambió. 

     Dios siempre toma la iniciativa ante todo, porque nos ama, somos obra suya, entonces como él quiere a su creación y la busca. Como nos dice la Palabra: “No quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva”. Así hoy en la lectura del libro de la Sabiduría nos lo dice claramente: “Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho…”.

     El Salmo en sus versos nos hace contestación al contenido de la lectura de libro de Sabiduría con estas palabras: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas las criaturas”. Y al final nos dice: “…Da su apoyo el Señor al que tropieza…”. Vuelve a ser muy claro el anhelo de amor y perdón por parte de Dios.

     Por su parte la lectura de la segunda carta a los Tesalonicenses, Pablo, le preocupa mucho que estemos a la altura como cristianos, al decirnos: “…Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado…” y luego continúa: “…Lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe.” Nos queda muy claro la enseñanza de apóstol en que todo cristiano debe de ser santo, dado que la vocación o el llamado que Dios nos ha dado a todos los cristiano católicos es la santidad, pero está no se logra sin la conversión del día a día. 

    Finalmente el Evangelio de Lucas, nos narra la historia de Zaqueo, que era un publicano o pecador, cobrador de impuestos al servicio del imperio romano traidor de su raza hebrea. Además nos dice que era un ladrón. Pero con respecto a la lectura, una idea central de ella es, que Zaqueo tiene un encuentro personal con el maestro (Jesús), podríamos decir que vive un sacramento porque eso significa esta palabra. Zaqueo va en busca de conocer a Jesús, pero como Dios cuando nosotros lo buscamos él se deja encontrar, así Jesús voltea a verlo, ya que estaba arriba de un árbol porque era de baja estatura y la multitud de gente reunida por donde pasaría Jesús no le permitiría verlo, y al paso del maestro lo mira hacia arriba y de le dice: “…Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.”. Entonces ante esa mira y esas palabras Zaqueo siente el encuentro con Jesús en su corazón y le dice que dará la mitad de sus bienes a los pobres y restituirá cuatro veces si ha llegado a defraudar alguien. Al escuchar Jesús esta confesión de conversión por parte de Zaqueo, reconoce que ya este pecador (Zaqueo) está en camino de instaurar su Reino en su vida y tomará una actitud de cambio para él que favorecerá a los demás.  Y concluye Jesús con estas palabras, que nos ilustran sobre la actitud de Dios para con los pecadores: “…el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Por eso en este domingo la propuesta de Jesús es:

+Que los cristianos nos demos cuenta de la dignidad de hijos de Dios que tenemos, dado que al recibir en el bautismo recibimos esa triple dignidad de ser: Sacerdotes, profetas y reyes. Esto nos sirva para buscar estar a la altura de tal dignidad. Haciendo de nuestra vida una conversión constante. 

+Que agradezcamos a Dios en nuestras oraciones su amor y su misericordia, porque él con hechos concretos diariamente nos manifiesta su perdón y su amor,  al acogernos en sus brazos de Padre.

+Que nos acerquemos al sacramento del perdón, la confesión, donde podemos tener como Zaqueo un encuentro personal con Cristo, que nos permite recibir el perdón y  misericordia de Dios, para que así perdonados emprendamos por el bien nuestro una nueva vida de hijos de Dios. 

De tal manera que por todo esto Jesús no diga: “…Hoy ha llegado la salvación a esta casa…”