sábado

La opción es la vida (resurrección)




10-nov-2019.
XXXII.dom.ord.ciclo:”C”.
2M 7, 1-2. 9-14; Sal 16, 1. 5-6. 8. 15; 2Ts 2, 15-3, 5; Lc 20, 27-38.


“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”

La temática de la Palabra de Dios de este domingo es la resurrección. En la época que nos ha tocado vivir continuamente es de signos contrarios a la vida. Resucitar significa volver a la vida, tener vida y ser vida. La muerte como una realidad biológica, ya que somos seres caducos, nos acecha día a día, pareciera que en este plano que vivimos la muerte fuera lo más seguro no la vida. Pero hoy las lecturas de la Palabra nos dicen lo contrario a lo que a veces pensamos o se aparenta.

    Los signos de muerte que vivimos en nuestra actual cultura son manifiestos de un sentido contrario a lo que Dios quiere para nosotros. Así tenemos que la secularización vigente nos dice que la “esperanza” que podamos tener en esta vida está en el progreso y no en la resurrección. Nosotros los cristianos por poseer el don de la fe, tenemos nuestra esperanza puesta en Dios y con ella en la vida en plenitud de la resurrección.

    Dios nos dice que Él no es un Dios de muertos sino de vivos, en otra cita evangélica nos recuerda que, Dios no quiere la muerte del pecador sino que viva. Por ello, en la primera lectura de la segunda de Macabeos, vemos como esos jóvenes junto con su madre sufren grandes tormentos hasta llegar al martirio, esto por infligir la ley que les prohibía a los Israelitas el consumo de la carne de cerdo. Pero como delante del rey Antíoco no quisieron acatar la orden de que comieran la carne [prohibida] del cerdo, entonces mandó que los torturaran hasta alcanzar la muerte física. Pero con gran valentía y esperanza aquellos jóvenes siempre esperaban de parte de Dios esa vida plena de la resurrección que se dará en esta vida al final de los tiempos.

    Dios quiere para todos sus hijos la plenitud de esta vida, espera que nuestra opción de vida siempre sea a favor de la vida digna de hijos de Dios que somos. La vida digna la encontramos en muchas formas en nuestra sociedad, como son: un buen empleo que nos permita mantenernos dignamente a nosotros y a nuestra familia, el ser solidarios con los que tienen poco o les falta lo indispensable (los pobres) con aquellos que se les niegan su derechos humanos, laborales o simplemente su dignidad de seres humanos.

    Por su parte, San Pablo en Tesalonicenses, hace una oración y pide a Dios que esa comunidad de Tesalónica tenga esperanza, don de Dios que se traduce en una vida mejor (resurrección) que Cristo Jesús nos ha prometido. Esa resurrección que podemos ir construyendo en nuestra comunidad con una vida plena de hijos de Dios para nuestras comunidades.

    El Salmo nos da una frase al respecto: “…y al despertarme, espero saciarme de tu vista”. Ese despertar a una vida nueva no es otra cosa que la resurrección, que al final de los tiempos como lo proclamamos en el Credo: Será la plenitud de los elegidos: “resucitaremos para la vida”.

     Finalmente el Evangelio nos narra el dialogo entre el grupo de los Saduceos y Jesús, los primeros no creían en la resurrección. Quieren ponerle una trampa al Maestro, es capciosa la pregunta, pero Jesús les dice que lo importante de los siete hombres que se casan con una viuda sucesivamente no es con quién se casó con ella en este mundo, sino que será la vida plena de la gloria eterna que vivirán aquellos hombres (resurrección).

Por eso la propuesta de Jesús hoy en este domingo es:

+Podamos hacer acciones de vida, como puede ser solidarios con aquellos que nos solicitan un apoyo: aquel limosnero que nos pide una limosna, la viejita que la ayudemos a cruzar una calle o regalar un momento de atención aquella persona que es ignorada por la sociedad por su estado de indigentes.

+Hagamos una opción de vida en este mundo donde vivimos una cultura de muerte, esta opción de vida puede ser que en nuestros negocios o empresas paguemos lo justo a nuestros trabajadores.

+No apoyemos o seamos críticos con aquellos partidos políticos que apoyan o legislen a favor del aborto.

Para que de tal manera, podamos tener conciencia que para Dios: “…Pues para Él todos viven” [o todos vivan (plenitud)].
   
   
   
      





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