viernes

Misericordia y conversión




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

03.Nov.2019.
XXXI.dom.ord.ciclo: “C”.
Sab 11, 22-12, 2; Salm 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13-14; 2Ts 1, 11-2, 2; Lc 19, 1-10.

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

Las tres lecturas bíblicas que este domingo 31 del tiempo ordinario litúrgico, su tema central es la misericordia de Dios y la conversión, vale decir, irá acompañado a ese don de Dios que es el perdón nuestro compromiso de actitud de cambió. 

     Dios siempre toma la iniciativa ante todo, porque nos ama, somos obra suya, entonces como él quiere a su creación y la busca. Como nos dice la Palabra: “No quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva”. Así hoy en la lectura del libro de la Sabiduría nos lo dice claramente: “Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho…”.

     El Salmo en sus versos nos hace contestación al contenido de la lectura de libro de Sabiduría con estas palabras: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas las criaturas”. Y al final nos dice: “…Da su apoyo el Señor al que tropieza…”. Vuelve a ser muy claro el anhelo de amor y perdón por parte de Dios.

     Por su parte la lectura de la segunda carta a los Tesalonicenses, Pablo, le preocupa mucho que estemos a la altura como cristianos, al decirnos: “…Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado…” y luego continúa: “…Lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe.” Nos queda muy claro la enseñanza de apóstol en que todo cristiano debe de ser santo, dado que la vocación o el llamado que Dios nos ha dado a todos los cristiano católicos es la santidad, pero está no se logra sin la conversión del día a día. 

    Finalmente el Evangelio de Lucas, nos narra la historia de Zaqueo, que era un publicano o pecador, cobrador de impuestos al servicio del imperio romano traidor de su raza hebrea. Además nos dice que era un ladrón. Pero con respecto a la lectura, una idea central de ella es, que Zaqueo tiene un encuentro personal con el maestro (Jesús), podríamos decir que vive un sacramento porque eso significa esta palabra. Zaqueo va en busca de conocer a Jesús, pero como Dios cuando nosotros lo buscamos él se deja encontrar, así Jesús voltea a verlo, ya que estaba arriba de un árbol porque era de baja estatura y la multitud de gente reunida por donde pasaría Jesús no le permitiría verlo, y al paso del maestro lo mira hacia arriba y de le dice: “…Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.”. Entonces ante esa mira y esas palabras Zaqueo siente el encuentro con Jesús en su corazón y le dice que dará la mitad de sus bienes a los pobres y restituirá cuatro veces si ha llegado a defraudar alguien. Al escuchar Jesús esta confesión de conversión por parte de Zaqueo, reconoce que ya este pecador (Zaqueo) está en camino de instaurar su Reino en su vida y tomará una actitud de cambio para él que favorecerá a los demás.  Y concluye Jesús con estas palabras, que nos ilustran sobre la actitud de Dios para con los pecadores: “…el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Por eso en este domingo la propuesta de Jesús es:

+Que los cristianos nos demos cuenta de la dignidad de hijos de Dios que tenemos, dado que al recibir en el bautismo recibimos esa triple dignidad de ser: Sacerdotes, profetas y reyes. Esto nos sirva para buscar estar a la altura de tal dignidad. Haciendo de nuestra vida una conversión constante. 

+Que agradezcamos a Dios en nuestras oraciones su amor y su misericordia, porque él con hechos concretos diariamente nos manifiesta su perdón y su amor,  al acogernos en sus brazos de Padre.

+Que nos acerquemos al sacramento del perdón, la confesión, donde podemos tener como Zaqueo un encuentro personal con Cristo, que nos permite recibir el perdón y  misericordia de Dios, para que así perdonados emprendamos por el bien nuestro una nueva vida de hijos de Dios. 

De tal manera que por todo esto Jesús no diga: “…Hoy ha llegado la salvación a esta casa…” 

    

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