23 de Marzo de 2025.
III dom.cuaresma.ciclo:c
Lucas: 13, 1-9.
… “Y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante”…
Esta frase amenazadora y amenazante, que Jesús hace aquellos hombres que van a contarle que Pilato mandó matar a unos israelitas mientras realizaban unos sacrificios, es la idea central de este evangelio, donde también se narra la parábola de la higuera estéril.
Esta lectura evangélica nos habla de la misericordia de Dios que se hace patente con la paciencia, que él nos tiene a todos, en las dimensiones: individual, social, e incluso institucional (la Iglesia). Cristo en su discurso es radical, porque nos urge a la conversión, él sabe que ella nos ayuda de manera tal que nos libera, nos humaniza y nos hace ser felices.
Jesús se preocupa por aquellos que son indiferentes a mejorar o ha realizar un cambio significativo en sus perspectivas de vida, que viven estancados, como: en una vida superficial sin un sentido profundo de la existencia; o una religión aburguesada, donde solamente viven la parte externa de la fe, sin que se molesten por hacerla una fe profunda, y que buscan solamente lo exterior lo cómodo, el acallar su conciencia.
Sin embargo Jesús es extremadamente paciente con las conversiones dilatadas o que quizás no se lleven a efecto. –Después de todo, nosotros mismos tenemos la última palabra en esto-. La espera que hace año tras año, así nos lo muestra la parábola de la higuera. Dios sigue trabajando con su gracia, en la espera de cada uno de nosotros, sobre todo si él ve un signo de compromiso y buena voluntad.
Por eso, en este tercer domingo de cuaresma, hagamos eco a la paciencia de Dios:
+Siendo ciudadanos responsables con lo que respecta a nuestras obligaciones para con las instituciones sociales, mismas, que interactuamos día a día, como son: La familia, la Iglesia o el gobierno.
+Demos frutos de un cambio de vida, con acciones que día a día realicemos, como pudieran ser: ver por algún familiar enfermo, prestar mayor atención a la familia o visitar algún pariente que hemos abandonado por decidía, comodidad o desconsideración.
+Veamos con otros ojos nuestra vida y la de los demás, que tengamos un real compromiso con nosotros mismos, así como con la sociedad, con Dios y con la naturaleza. Si no tenemos conciencia de las cosas, no podemos cambiar o mejorar.



