miércoles

Misión, don y conversión

 




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


25 de Enero de 2026.

3er. Domingo ordinario, ciclo: A.

Is 8, 23- 9,3; sal 2; 1Co 1, 10-13.17; Mt 4,12-23.


"...se fue a vivir a Cafarnaúm, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta, [y] desde entonces comenzó a predicar, Conviértase, ya está cerca el Reino de los cielos".

En este tercer domingo del tiempo litúrgico ordinario las lecturas  se centran en la misión de Jesús. En ese origen donde inicia su vida publica, a través de sus enseñanzas, con palabras y discursos, acompañados con signos de su poder y de la fé: invitar al cambio de vida, Sanar enfermos, expulsar demonios,  dar de comer a muchedumbres, hacerse de discípulos, etc.

La primera lectura de Isaías, nos presenta como en esa región de Palestina aparecerá un Mesías (Jesús) que vendrá a liberar y a dar luz a su pueblo. Será enviado de Dios a instaurar su Reino.  Está misma lectura se refuerza con el canto del Salmo 2, que dice: "El Señor es mi luz y mi salvación...es la defensa de mi vida...para [con ello] disfrutar las bondades del Señor".

Luego viene la carta de Pablo a los Corintios, dónde exhorta a la unidad entre los cristianos. Donde al trabajar por el Reino, el centro sea Jesús y todo lo que ellos implica, y no adoptar a otros maestros como criterio: pudiera ser una ideología, un líder o un político e incluso alguna forma  de actuar o de ser dentro de la propia iglesia, que no nos conduce o deja desarrollar la verdadera vida con Dios.

El Evangelio de Mateo hace alusión a la primera lectura y nos presenta un Jesús en la situación de que deja Nazareth cuando se entera del arresto de Juan el Bautista. Se va a Cafarnaúm a vivir e inicia su misión luminosa de anunciar el Reino de Dios. Para ello invita a qué los que lo escuchan y lo procuran, con estás palabras: "Convierta, porque ya está cerca el Reino de los cielos"; es decir, reformen sus vidas, de esa forma poder reconocer a Jesús como nuestro Maestro de vida en la luz y en el amor. Termina el evangelio con el llamamiento de sus primeros discípulos, que en el tiempo serán sus apóstoles y continuadores de su misión entre los hombres en favor del Reino.


Expulsar aquello que nos mancha y limpios démosle el verdadero culto a Dios

 



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


9 de noviembre de 2025.
Domingo de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letran.
Jn 2, 13-22.


"Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre".


El evangelio de este domingo nos narra el pasaje de la expulsión de los mercaderes del templo". Es uno de los acontecimientos de la vida pública de Jesús más significativa, porque nos habla sobre la autoridad y el valor que tenía el hijo de Dios para corregir una situación anómala que se presentaba en la Jerusalén de su tiempo.

Sin embargo, este acontecimiento tiene su clave de interpretación sobre la vida y la persona del Mesías. Una es que Jesús veía y sentía cómo un lugar sagrado como era el templo estuviera convertido en un espacio de comercio; de otras cosas externas que no fuera lo espiritual. Que de ser un lugar de oración fuera convertido en una vil cueva de ladrones.

La otra es que le preguntan: "Tú con qué autoridad expulsas a los cambistas y mercaderes y les volcas las mesas donde tienen todo lo que comercian"? Y la respuesta es: "Destruyan el templo y en 3 dias lo reconstruiré". Desde luego ahí se refería al templo de su cuerpo y a su resurrección después de 3 días de estar entre los muertos.

Este pasaje da para mucho en los comentarios y análisis. Pero Jesús nos viene hoy a decir, que nuestro cuerpo es un real templo del Espíritu Santo y que debemos de expulsar o sacar aquello que lo mantenga manchado, esclavizado o dormido. Nuestra vida es para darle un verdadero culto y gloria a Dios. Dado que Él habita en nosotros. 

También esta misma lectura nos da el mensaje que es necesario que saquemos de nuestra comunidad, sociedad o barrio todo aquello que quebrante la unidad armónica de la misma. Expulsar los egoísmos, los chismes, las envidias, las rivalidades, los vicios, las extorsiones. Todo aquello que dañe las buenas relaciones de armonía y paz en nuestras comunidades.

Seamos valientes e inteligentes como Jesús y hagamonos violencia a nosotros mismos para quitar de nuestra persona las malas inclinaciones y aquello que haga mal a todos; dado que el individuo como persona y el Pueblo de Dios son sagrados y merece todo nuestro respeto y caridad.


Bienaventuranzas camino seguro a la salvación

 


 

Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


Sábado 1 de Noviembre de 2025.
Solemnidad de Todos los Santos, ciclo: C.
Mt 5, 1-12.


"Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".  


El Evangelio de hoy, en la solemnidad de Todos los Santos, que está tomado de San Mateo, nos presenta el texto de las Bienaventuranzas.  Este fragmento es significativo, se lea en este día en que la iglesia celebra a todos los hombres ya bienaventurados, donde ella nos invita a que todos los fieles cristianos busquemos la santidad de vida a la cual hemos sido llamados desde nuestro bautismo como seguidores de Cristo que es el Santo por excelencia.

Cristo al venir a este mundo a salvarnos y para instaurar el Reino de Dios. Nos dió unos nuevos "mandamientos", estás normas  de vida fueron las Bienaventuranzas. Con ellas Jesús quiere que inauguramos como cristianos una nueva forma de ser y de vivir, es decir, que seamos Santos como su Padre celestial lo es.

Por ello, hoy la asamblea de fieles celebra a la iglesia triunfante, que son todos aquellos que vivieron en esta vida en virtud de la gracia y que hoy gozan la plenitud de la santidad ante Dios.

Ojalá que como cristianos queramos y sepamos vivir en santidad, haciendo posible entre nosotros las "nuevas normas" que Jesús nos enseñó, que son camino seguro para ganar el Reino eterno que Dios nos tiene  reservado para después de esta vida.



Prácticas religiosas que nos acercan a los demás

 




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


26 de Octubre de 2025.
30° domingo ordinario, ciclo: C.
Lc 18, 9-14.


"Yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no"


El pasaje del evangelio de hoy nos pone en alerta, sobre nuestras creencias erróneas que podemos llegar a tener en nuestras prácticas religiosas. Estás actitudes nos pueden situar en un punto de exclusión para los demás hermanos.

Cuantas veces yo me siento bueno y "santo" porque voy a misa, rezo el rosario, hago oración, pero todas esas prácticas religiosas no me llevan a cambiar mi forma de ser ni mi visión ante realidades palpables que los demás viven o sufren como: injusticias, pobreza, descarte o exclusión, violencia; realidades temporales anómalas que se viven en nuestra sociedad.

Ante ello hoy Jesús nos invita, a no autojustificarnos y pensar que somos más que los demás. Ante eso existe el antídoto de la humildad. Y de paso con eso nos invita a reconocer el valor y la dignidad que tienen las personas, no importa que no sean de nuestra ideología de nuestro credo, raza, condición social o lugar de origen. 

Que toda nuestra vida de fe nos lleve a reforzar esa actitud de inclusión, solidaridad, fraternidad, tolerancia, para que todas nuestras prácticas cultuales o religiosas nos justifiquen, ante los ojos de Dios, como hombres de fe y buena voluntad.

La oración con fe logra lo imposible



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


19 de Octubre de 2025.
29° Domingo ordinario [Domingo Mundial de las Misiones (Domun)]
Lc 18, 1-8.


"Dios hará justicia a sus elegidos, que claman a él".

Hoy nuevamente nos da una gran enseñanza el Señor Jesús, con este pasaje de la escritura del libro de San Lucas. El tema central es la oración.  Dónde básicamente el hijo de Dios nos habla de la perseverancia en el ruego  en la súplica a Dios, a través de ese diálogo que podemos tener con nuestro creador, y que llamamos oración. 

Jesús habla claro y  de forma directa. No lo hace con conceptos abstractos, sino en parábolas de forma sencilla para que letrados e iletrados entiendan su mensaje. Hoy pone de ejemplo el caso de la viuda que habla con un juez que no respeta a nadie y es insensible. Pero ella por su insistencia logra que el juez le haga caso y tome su petición. 

Así también funciona la oración. De tanto insistir y ser constante en la petición a través de esa súplica que haga con fe que logra su cometido buscado por la persona que ora: El milagro. Por ello dice la frase: 'la oración es la debilidad de Dios y la fuerza del hombre'. Esta el caso de la gota que cae constante sobre la roca, en el tiempo logra  horadar su dureza y solidez. De ahí la constancia en la oración persistente, con ella, lo posible e imposible se logrará.

Al final de este evangelio, Jesús cuestiona a sus discípulos con esta frase: "Cuando venga el Hijo del hombre, creen que encontrará fe sobre la tierra? Esta frase va en sintonía con este domingo, donde la iglesia reflexiona y ora por tantos misioneros o evangelizadores que trabajan por enseñar la fe católica  y apostólica en Jesucristo por todo el orbe de la tierra. Este día en la liturgia se le conoce como: Domingo mundial de las misiones (Domun). Oremos y demos nuestro apoyo material por aquellos que proclaman el evangelio en tierras extrañas o hostiles, lejos de sus lugares de origen.

Finalmente, hagamos caso, los cristianos, en esta enseñanza que hoy Jesús nos deja, porque nada hay imposible para Dios y más si se le pide en la oración.


La fe un gran don que poco aprovechamos.





Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 


5 de Octubre de 2025.
27° domingo ordinario, ciclo: C.
Lc 17, 5-10.


"Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar' y los obedecería".


      Este 27 domingo de la liturgia, la lectura evangélica nos situa en el tema de la fe. Qué es ese gran don de la fe? La lectura de Lucas nos lo dice, es tan poderosa esa fuerza, que le podemos decir a ese árbol que se plante en el mar y lo haría. 

     Este ejemplo que Jesús nos da, es cómo una pequeña muestra de esa confianza en Dios: todo amor, misericordioso y generoso. Pero también en la comunidad y en nosotros mismos, que juntos y con la ayuda de Dios en la fé se puede transformar toda la realidad que vivimos. Hoy a los cristianos, Jesús nos da el mensaje, crean en mí, en nuestro Padre-Dios, en ese Espíritu de amor y todo puede cambiar.

     Con pequeñas muestras podemos ir cambiando nuestro entorno día a día, paso a paso y lograr cosas sorprendentes en poco o a largo plazo, con la ayuda de esa fuerza de la fe. 

     Hoy Jesús nos invita a que vivamos de una manera diferente, a que tengamos esa fuerza que nos da la fé y con ella ir pudiendo hacer grandes cosas, que me ayuden a mí en lo personal pero a la vez a toda la comunidad; que todos en unión de fraternidad podamos ir viviendo  y construyendo a la manera de Jesús el Reino de amor que propone.




Todos demos gracias a Dios por sus beneficios




12 de Octubre de 2025.

28° domingo del tiempo ordinario, ciclo: C.

Lucas 17, 11-19.


"No habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?


      Hoy Lucas en su evangelio nos narra el pasaje de los 10 Leprosos.  La lepra en ese tiempo era una enfermedad, además de incurable, era vista como un castigo de Dios, que hacia que al que la padecía ser excluido de la comunidad, se les consideraba impuros. Y vivían fuera de los poblados como apestados.

     Ante esa situación lamentable, se levanta la figura de Jesús. Al tener él misericordia y compasión de ellos y saber que le claman: "Jesús, maestro ten compasión de nosotros!" Él les da una indicación, "vayan a presentarse a los sacerdotes". Durante el camino los diez leprosos quedan limpios de su enfermedad.  Pero sólo uno regresa para agradecerle el gesto de curarlo, dando por ello gracias a Dios. 

     Al ver Jesús que es solo uno el que le reconoce su acción solidaria de misericordia al curarlos, cuestiona: "No eran diez los que quedaron limpios"? "Dónde están los otros nueve"? Dado que el único que había regresado era un gentil, un extranjero, un samaritano.  Los Samaritanos eran considerados gentes publicanas, que no vivían ni eran considerados del pueblo elegido por Dios (elegidos).

     Con esto Jesús deja un par de enseñanzas. Que es muy necesario que, todos los cristianos, demos gracias a Dios por los beneficios obtenidos día a día de su providencia. Y que no nada más Dios es una divinidad misericordiosa para un determinado número de personas, grupo o sector social, es para todo aquel que clame a él.