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Domingo de La Sagrada Familia de Jesús, María y José (octava de la Navidad), ciclo “C”





Lucas 2, 41-52.


“Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua” … “Lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas” … “¿No sabían que debo de ocuparme de las cosas de mi Padre?”


Hoy la Iglesia en la fiesta de la Sagrada Familia nos muestra la lectura de la visita de la familia de Nazaret a Jerusalén a cumplir una festividad tradicional de los judíos que era ir en la Pascua a visitar el templo. En este tiempo y con esta lectura la palabra nos quiere decir, que:

+Jesús como todo hombre vivió y se sujetó a una familia y a la autoridad de sus padres. Nos invita a que cada hijo de familia sea disciplinado, y se sujete amorosamente a las disposiciones particulares que sus padres dispongan.

+En este tiempo en que el matrimonio familiar está amenazado por nuevas disposiciones sociales, que quieren llamar “Matrimonio” a la unión de dos sujetos del mismo sexo sean tanto de mujer como de hombre. Nada más falso que eso, –porque el concepto de Matrimonio es la unión legitima natural de mujer con  hombre o hombre con mujer. Con esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos está diciendo que esa es la unión correcta.

+Que los todos los esposos a ejemplo de José y María, sepan con amor y libertad educar adecuadamente a sus hijos en la fe, el orden, la disciplina, el servicio y la solidaridad.  

4º. Domingo de Adviento ciclo: "C"


Lucas 1, 39-45.

"¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?...Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá". 

María, en la escena evangélica de hoy, nos muestra un aspecto doble; uno, es la mujer que porta y aporta rasgos bien concretos, como son: la evangelizadora, la portadora de alegría (solidaria). El otro aspecto, es la mujer creyente (madre de Dios). En este contexto de la palabra de Dios nos invita a:

+Vivir con alegría, porque el Emmanuel (el Dios con nosotros) viene a nuestro encuentro, especialmente en este tiempo litúrgico fuerte de Adviento.

+Vivir nuestra fe de una manera en que nos encontremos con los otros, en sus problemas, sufrimientos y alegrías, que podamos con nuestras palabras o nuestros gestos decirles que no están y no estamos solos, que el Emmanuel el Dios con nosotros, está decididamente contigo, conmigo y con el otro.

+Vivir la esperanza, y sentirnos amados por Dios para estar en él y con él (especialmente en este tiempo propicio para reconciliarnos con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con Dios).