Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.
01 de Junio de 2025.
Solemnidad de la Ascención del Señor, ciclo C.
Lc 24, 46-53.
"...Y mientras los bendecía, se fue apartando de ellos y elevándose al cielo".
El Evangelio de Lucas nos deja en este texto importantes enseñanzas como colofón de la misión de Jesús por este mundo. Primero se hace un recuento de lo que fue la pasión, muerte y resurrección de Cristo y luego cómo se debía predicar o evangelizar todo esto por todas las naciones.
Prometió al irse con el Padre para enviar al Espíritu Santo. Y finalmente en Betania fuera de la ciudad bendijo a sus discípulos y empezó a elevarse al cielo.
Con este hecho termina la actuación del Jesús histórico e inicia una nueva etapa que será el establecimiento de la Iglesia. Jesús se va de este mundo en su presencia física, ya no está más con nosotros, pero se queda de una forma espiritual. El permanece presente en la asamblea de los creyentes. Está en los que sufren: los enfermos, los migrantes, los pobres, los descartados, etc. Está con nosotros en la eucaristía, en la lucha y acciones por un mundo mejor, en el cuidado que hagamos a la naturaleza (casa común) es ahí y en otras muchas prácticas solidarias donde se manifiesta su viva presencia
Que sepamos descubrir el rostro de Dios, su presencia viva en todas estas manifestaciones, porque él ya nos lo ha prometido: "Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo".



