29 de Junio de 2025.
Domingo XIII del tiempo ordinario, ciclo: c.
Mt 16, 13-19.
Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
"Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella".
El pasaje de Mateo 16, 13-19, que es la lectura de este domingo XIII, es uno de los más significativos en el Nuevo Testamento, especialmente para la teología católica, ya que sienta las bases para la primacía de Pedro y la institución de la Iglesia. Aquí te presento una explicación detallada:
Contexto (v. 13):
"Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo...": Jesús se encuentra en un lugar con connotaciones paganas, lejos de Jerusalén y de la influencia judía más estricta. Este escenario es importante porque resalta que la revelación que Pedro recibe no proviene de la tradición o de lo humano, sino directamente de Dios.
La pregunta de Jesús sobre su identidad (v. 13-14):
"¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?": Jesús comienza preguntando sobre la opinión popular. La gente lo identifica con figuras importantes de la historia de Israel: Juan el Bautista (por su predicación de arrepentimiento y su final trágico), Elías (el profeta que se esperaba que regresara antes del Mesías, con poder milagroso), o Jeremías o alguno de los profetas (sugiriendo que era un mensajero de Dios, un reformador). Esto muestra que Jesús era reconocido como un personaje importante, pero su verdadera identidad aún no era comprendida por la mayoría.
La pregunta personal de Jesús (v. 15):
"Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?": Jesús dirige la pregunta directamente a sus discípulos, buscando una confesión de fe personal. Esta es una pregunta crucial para cada creyente: ¿quién es Jesús para mí?
La confesión de Pedro (v. 16):
"Simón Pedro respondió: 'Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.'": Esta es la confesión central del pasaje.
"El Mesías": Significa "Ungido", el esperado libertador y rey prometido por Dios a Israel.
"El Hijo del Dios vivo": Va más allá de una simple figura profética; afirma la naturaleza divina de Jesús, su relación íntima y única con Dios Padre. Esta es una revelación profunda.
La respuesta de Jesús a Pedro (v. 17-19):
"Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo." (v. 17): Jesús felicita a Pedro. La revelación de la verdadera identidad de Jesús no proviene de la inteligencia humana o de la carne y sangre, sino de una intervención divina directa. Es Dios Padre quien ha iluminado a Pedro para que pueda reconocer a su Hijo.
"Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella." (v. 18):
"Tú eres Pedro": "Pedro" (Petros en griego) significa "piedra" o "roca". Jesús le da a Simón un nuevo nombre, que simboliza su nueva función.
"y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia": Aquí hay un juego de palabras. La "piedra" (petra en griego, que es una roca grande y firme) sobre la cual Jesús edificará su Iglesia se ha interpretado de varias maneras:
Interpretación: Se refiere a Pedro mismo como la roca sobre la cual se edificará la Iglesia. Esto subraya su papel fundamental como fundamento visible y líder de la comunidad de creyentes. La Iglesia es "de Jesús" (mi Iglesia), pero edificada sobre Pedro.
Otras interpretaciones: Algunos argumentan que la "piedra" se refiere a la confesión de fe de Pedro (es decir, la fe en Jesús como Mesías e Hijo de Dios es el fundamento de la Iglesia), o al mismo Cristo como la roca fundamental (Efesios 2,20). Sin embargo, la tradición católica y la mayoría de las interpretaciones bíblicas reconocen en este pasaje el establecimiento de la autoridad de Pedro.
"y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella": "Las puertas del Hades" o "el poder de la muerte" simbolizan las fuerzas del mal, el pecado y la destrucción. Esta es una promesa de Jesús: su Iglesia, fundada sobre Pedro, perdurará a pesar de las adversidades y ataques del mal.
"Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo." (v. 19):
"Las llaves del Reino de los Cielos": En la cultura antigua, la entrega de llaves simbolizaba la autoridad para entrar y permitir la entrada, gobernar y administrar. Aquí significa la autoridad para abrir las puertas del Reino de los Cielos a los hombres a través de la predicación del Evangelio y la administración de la salvación. En la tradición judía, el "mayordomo del palacio" (Isaías 22,22) tenía las llaves y la autoridad sobre la casa del rey. Jesús le confiere a Pedro una autoridad similar sobre su "casa", que es la Iglesia.
"todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo": Esta frase, conocida como el poder de "atar y desatar", tiene varias implicaciones:
Autoridad para enseñar y juzgar: En el contexto rabínico, "atar y desatar" se refería a la autoridad para interpretar la ley, prohibir o permitir ciertas prácticas, y tomar decisiones doctrinales. Pedro, y a través de él la Iglesia, recibe la autoridad para enseñar con verdad y discernir lo que es conforme a la voluntad de Dios.
Autoridad para perdonar pecados: También se entiende como la autoridad para admitir o excluir de la comunidad de los creyentes (y, por extensión, del Reino), lo que implica la facultad de perdonar o retener pecados. Esta autoridad, aunque dada aquí a Pedro de manera particular, es extendida a los otros apóstoles en Mateo 18, 18.
En resumen, este pasaje es fundamental para entender:
La identidad de Jesús: No es solo un profeta, sino el Mesías y el Hijo del Dios vivo.
La revelación divina: La verdadera fe en Jesús es un don de Dios.
La fundación de la Iglesia: Jesús edifica su Iglesia sobre Pedro, la "piedra", garantizando su estabilidad y perseverancia.
La autoridad de Pedro: Se le confieren las "llaves del Reino" y el poder de "atar y desatar", estableciéndolo como líder y cabeza visible de la Iglesia, con una autoridad que tiene repercusiones celestiales. Esta es la base bíblica para el concepto del Papado en la Iglesia Católica.
Este pasaje subraya la importancia de una fe personal en Jesús y la estructura jerárquica que Él mismo quiso para su Iglesia, con Pedro como su fundamento y garante de la fe.
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