viernes

La práctica del amor en la familia





28-Diciembre-2025.
IV día. octava de Navidad. La Sagrada Familia de Jesús, María y José.
Si 3, 3-7. 14-17; Sal 127, 1-5; Col 3, 12-21; Mt 2, 13-15. 19-23.

“Toma al niño y a su madre y huye a Egipto”

Estamos en los primeros ocho días después de la natividad (octava de navidad), en plena fiesta, en este domingo de la "Sagrada Familia". Para Dios es tan importante la familia, como lo es para nosotros los humanos y la sociedad, dado que él también quiso que su hijo naciera protegido en una de ellas la de Nazareth. Por ello, las lecturas de la Palabra se centran en el tema de la comunidad del amor (familia), y en particular en la de Jesús, María y José.

    La lectura de Eclesiástico en el mensaje que nos da, nos ilustra lo que viene siendo el cuarto mandamiento de la ley de Dios: “Honrarás a tu padre y a tu madre”. La lectura nos da la explicación de tan importante precepto y sus implicaciones para con Dios, para con nuestros padres y para con nosotros mismos. Nos dice: “El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros el que respeta a su madre”. Que importante esta máxima de Dios, que nos dice que tendremos recompensas espirituales y materiales si vemos por nuestros padres con amor. Luego nos dice en uno de sus versos: “Cuida tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor…”. Estos consejos que nos da la Palabra de Dios a todos es de suma importancia, cuantas veces se ha dado que los hijos desprecian a los padres por diversas razones: “Que son muy viejos, que están enfermos, que son idiáticos, que no tienen los estudios que tengo, que están pobres, que físicamente son feos, que no nos gusta de la familia que vienen, que tuvieron muchos hijos (hermanos) por la raza que son: Indio, negro, mulato o mestizo y un sinfín de cosas…”. Pero ni pensamos que aquello que hagamos con nuestros padres (bueno o malo) repercutirá tarde que temprano en nuestra vida.

    El Salmo 127 va a tono con el tema, nos habla de la armonía que significa la familia, Ese equilibrio dentro de la familia la propician la madre y el padre los dos, porque ellos son la cabeza de la familia, si el Padre vive una vida recta y eso se traslada a su casa y su familia, nos dice la lectura: “Su mujer,  [será]como vid fecunda…sus hijos como renuevos de olivo, alrededor de su mesa”.

Luego Pablo a los cristianos de Colosas, con respecto al comportamiento como comunidad de Dios [familia] les dice: “…Sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuanto tengas quejas…”. “Y sobre todas las virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión”. Después de toda una serie de recomendaciones que hace al final dice: “Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos…Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos obedezcan en todo a sus padres…”. Y finalmente exhorta a los padres a no exigir demasiado a sus hijos.

    Concluyendo la liturgia de la Palabra con el Evangelio de Mateo en relación al relato de la huida de la sagrada familia a Egipto. Una vez que los magos se fueron, el ángel se le apareció a José en sueños y le dijo: “Levantate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise…”. José levantándose, la misma noche tomó a su familia y partió. Una vez que Herodes que quería matar al niño y era la causa por la cual habían emigrado murió, entonces, el ángel nuevamente le dice que se levante, que toma al niño y a su madre y regrese a la tierra de Israel. Por razones de seguridad para su familia José llevó a vivir a su familia a Nazareth, para que se cumpliera la profecía, que a Jesús le llamarían el nazareno.

    Vemos a la familia de Jesús sufrir, por la maldad de un hombre que quería matar al niño. El tener que emigrar a tierras extrañas para protegerse, es esto mismo que está sucediendo dos mil años después, los miles de desplazados de un lugar a otro, de un país a otro, de un continente a otro, migrantes que buscan un bienestar, una oportunidad de vida, trabajo, huyendo de la pobreza, o de la violencia, como lo hizo José con su familia.

Por ello, la propuesta de Jesús hoy es:

+Que cambiemos como hijos en relación a nuestros padres; si no les hemos dado cariño, el respeto y la honra que se merecen, dado que nos han dado la vida. El simple decirles una palabra de cariño de amor o de ternura, puede cambiar mucho la vida para ellos porque les demostramos lo mucho que los queremos y que muchas veces solo eso buscan de los hijos 

+Que demos como Padres una buena educación y principios morales a nuestros hijos, de tal manera que ellos se vayan formando como unos buenos cristianos, pero también ciudadanos de bien, que pueden hacer algo bueno (servicio) por la comunidad donde viven.

+Al igual que ayer la familia de Nazareth estaba en peligro, porque Herodes quería asesinar al niño, hoy en el mundo la célula básica de la sociedad como núcleo está amenazada con orientaciones sociales e ideológicas en contra de ella y sus miembros, así como otras desviaciones por las que buscan destruir la verdadera comunidad de amor de la que es. A los muchachos (hijos) orientemoslos en su vida para que uno de sus propósitos importantes para su vida sea formar en el tiempo y en espacio una verdadera familia, y no darse a la vida loca como lo propone hoy el mundo.

De tal manera que la Palabra nos interpele para que hagamos de nuestra familia como nos lo dice Dios en su Palabra: “Que en sus corazones reine la paz de Cristo…como miembros de un solo cuerpo” [la familia].


Jesús (el salvador), nacido de la Virgen María, es el Dios con nosotros



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

21-Diciembre-2025.
IV. dom. adv. ciclo: "A".
Is 7, 10-14; Sal 23, 1-6; Rm 1, 1-7; Mt 1, 18-24.


"Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David".


Los textos de las lecturas de este cuarto domingo de adviento se inician con la del profeta Isaías que nos dice, como Dios le ofrece una señal al rey Ajaz, y la misma que le otorga es que, una virgen concebirá un hijo, diciéndole: "Y le pondrá por nombre: Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros". Dios promete desde la antigüedad (Antiguo Testamento) el que un salvador vendrá a su pueblo y estará con el para su redención y liberación.

     Por eso San Pablo conocedor de esta realidad salvífica, nos dice hoy en el texto de Romanos: "Ese Evangelio, que, [he] anunciado...se refiere a su Hijo, Jesucristo...que nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David...".  Viene pues Jesús en cuanto hombre de una estirpe de reyes del pueblo de Israel. En esa sintonía el Salmo 23, nos dice: "Ese [Jesús] obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia".  Este niño que hoy esperamos por la navidad vendrá a traer la justicia y la paz a nosotros. 

    El Evangelio de Mateo nos narra cómo se dio la venida de Cristo al mundo. Nos habla de María que estaba embarazada, antes  de que viviera con José, pero él para no desacreditarla pensó dejarla. En un sueño le habló el ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". De tal manera como José era un hombre justo y bondadozo, aquella señal que el ángel le daba en el sueño la tomó, dado que José era poseedor de una gran fe, él recibió a su esposa María como el ángel se lo había mandado. 

     Por eso, en síntesis, las lecturas que hoy nos presenta la liturgia nos hablan claramente que Jesús como descendiente del linaje de David, nacerá de una mujer (María) para que Dios tome nuestra condición humana y venga a nosotros a salvarnos.

Por ello, la propuesta de Jesús hoy es:

+¿Vemos a la mujer con respeto (amor) o simplemente nos dejamos llevar por nuestros instintos para verla como un objeto y no como una persona?

+¿Luchamos como sociedad, como seres sociales que somos, para que la mujer sea reivindicada en sus derechos, para que tenga igualdad de oportunidades al igual que los varones?

+¿Cómo cristianos, qué tipo de relación cultual tengo con la virgen María, la honró y la tomo como ejemplo de entrega a Dios de vida humilde y sencilla?

De tal manera podamos decir como el Evangelio de este domingo: "José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor...". y tomó a María su esposa.


sábado

Anuncien que ya está entre nosotros el Reino




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

14 de -Diciembre de -2025.
III dom. adv. Gaudete. ciclo: "A".
Is 35, 1-6. 10; Sal 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10; St 5, 7-10; Mt 11, 2-11.


"¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"


Este tercer domingo de adviento de preparación para celebrar la magna fiesta de la natividad o el nacimiento de nuestro señor Jesucristo,  que llamamos "Gaudete" o sea gozo de alegría por el anuncio que nos hace la palabra de Dios hoy.  Pero también será por la proclamación del acontecimiento que vendrá (el nacimiento de Jesús) que significa que el Mesías esperado viene con un mensaje de Salvación (Reino) para nosotros. En este día el anuncio nos lo hacen las lecturas litúrgicas propias del adviento. 

      Hay tres figuras importantes que se van presentando en las lecturas: Juan el Bautista, María y el profeta Isaías.  Por ello en la primera lectura de Isaías nos presenta como profecía lo que será la misión mesiánica de Jesús, que es el establecimiento de su Reino entre nosotros, cuando nos dice: "Ellos verán la gloria del Señor el esplendor de nuestro Dios". "¡...He aquí que su Dios...viene a salvarnos!". Luego prosigue con los signos del nuevo orden instaurado por Jesús. "Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán". "Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará...porque la pena y aflicción habrán terminado". En este sentido las palabras del salmo 145 nos refuerzan la visión de Isaías: "...El proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo". "Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado...".

     Para que todas estas palabras (visión del profeta y el canto del salmista) se hagan realidad, la instauración del Reino en medio del pueblo de Israel;  Jesús vendrá en el tiempo a iniciar esta misión. En ese sentido, la lectura de Santiago, nos invita a que tengamos paciencia, dado que este Reino que Jesús nos dejó no es ajeno a toda persona, y para hacerlo realidad debemos y tenemos que trabajar para hacerlo realidad en la sociedad, todo eso cuando el apóstol nos lo dice de una forma metafórica: "Vean cómo el labrador, con la esperanza de los frutos preciosos de la tierra, aguanta paciente las lluvias tempranas y las tardías". Por eso, ante las dificultades que pueda tener en nuestra vida la instauración de este proyecto de Dios en el mundo de hoy,  para ser personas justas, en paz, solidarias, viviendo los valores del Evangelio, para eso el apóstol exhorta: "Mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca". 

     Por su parte el Evangelio de Mateo, nos narra como Juan el Bautista envía a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús si era el Mesías esperado. La respuesta no se hace esperar en contundencia: "Vayan a contar a Juan...los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio". La respuesta de Jesús es que los hechos hablan por si mismos, existe evidencia comprobatoria. Es aquello que el profeta Isaías anunciara serian los signos del Reino.

     Termina hablando Jesús de Juan el Bautista que siendo lo grande que era como profeta, sin embargo, el más pequeño (el último) del Reino de los cielos era más grande que él. ¿Qué significa estás palabras? Quiere decir que, Juan aún pertenece al Antiguo Testamento, es el último de los profetas que anuncian un Reino por venir. Jesús subraya el privilegio de todos aquellos que, después de su venida, recibirán la plenitud de este Reino en el Nuevo Testamento.

Por ello, en este domingo de Gaudete, la propuesta de Jesús hoy es:

+Despertemos como Cristianos, tenemos conciencia de la misión de Jesús nos ha dejado en este mundo, que es, seguir trabajando por la instauración del Reino de los cielos entre nosotros con signos concretos y sencillos que testifican que Jesús ya vino y vendrá a salvarnos.

+En este tiempo de adviento preparémonos para la celebración de la navidad que ya viene, y hagamos nuestra la realidad del Emmanuel, el Dios con nosotros, en estos días con signos de unión, de fraternidad, de paz, y de amor entre nuestros semejantes.

+Estemos alegres porque Jesús ha querido que seamos participes de su proyecto y esto nos hace participantes de su misión y sus promesas.

    Para que de tal modo Jesús pueda expresar estas palabras a ti: "Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí" [Reino] [Porque]...el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que...[¿tú?] De ti depende.

martes

Festividad de nuestra señora de Guadalupe






Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


12- de Diciembre de -2025.
Solemnidad de Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona de América, Ciclo: “A”.
Eclo 24, 23-31; Salm 66, 2-3. 5. 7-8; Gal 4, 4-7; Lc 1, 39-48.


“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

Estamos nuevamente en un 12 de diciembre, fiesta solemne muy importante en México porque festejamos a la Virgen de Guadalupe sus apariciones en el cerro del Tepeyac.  Por eso las lecturas de la eucaristía se centran hoy en María, madre de Dios y nuestra. 

     La lectura de Eclesiástico, tiene dos partes, en la primera nos habla de esa mujer que será María. Nos dice de ella como la madre del amor y de la esperanza. Fue precisamente eso que nos trajo a México: Amor para que se apaciguara México y regresara la armonía a estás tierras, después de la cruenta conquista donde españoles y naturales lucharon a muerte. Y esperanza para la raza indígena conquistada que perdía toda su cosmovisión de vida y organización social  que tenían antes que llegaran los conquistadores. Es pues que María de Guadalupe se aparece en México porque quiere dar a sus hijos mexicanos todo el consuelo, amor, compasión, auxilio y defensa, así se lo dice a Juan Diego. 

     En la segunda parte de Eclesiástico nos aparece la figura de Jesús, al decirnos: "Los que me coman seguirán teniendo hambre de mí, los que me beban seguirán teniendo sed de mí". son pues exhortaciones que de alguna manera van prefigurando a ese Jesús que vendrá de una madre de una mujer que nos habla que ya no quedará separado Jesús de María o María de Jesús. Uno nos lleva al otro; la madre al hijo o el hijo a la madre. 

    El salmo 66, nos deja una frase que bien se aplicaría a María en esta fiesta: "Que nos bendiga Dios, y que le rinda honor el mundo entero". Frase esta que nos remite al magníficat, cuando dice. "Desde ahora me felicitarán todas las naciones porque el poderoso ha hecho obras grandes en mí...". nuevamente la figura de María aparece honrada por ser la madre de Jesús (Dios) y haber dado un Sí al Señor.

    Por su parte, la lectura de Gálatas empieza con estas palabras: "...Al llegar la plenitud de los tiempos, envío Dios a su Hijo, nacido de una mujer...". María nos lo dice en el Tepeyac: "Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive". Las palabras de María nos revelan su identidad y como ella con el poder que le da Dios viene a consolar y dar esperanza a todos sus hijos (indígenas) de México que sufrieron en su momento una atroz y cruel conquista; donde ellos  como nosotros hemos perdido toda esperanza y aliento por la pacificación de nuestra patria, dado que muchos hermanos han perdido a sus seres queridos y parientes con la violencia. María de Guadalupe como madre del amor viene al encuentro de sus hijos sufrientes a decirnos que no estamos solos que ella está con nosotros y con la patria. 

    El Evangelio de Lucas, nos narra el pasaje de la visita de María a su prima santa Isabel. La solidaridad de María ante Isabel para ayudarle en sus quehaceres, dado que estaba embarazada y era una anciana. En ese encuentro se muestra la sabiduría del Espíritu Santo, porque con el saludo de María, ella quedó llena del Espíritu de Dios y la creatura que traía en su seno (Juan el Bautista) saltó de gozo. Entonces Isabel exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de vientre!...". Después de todas las palabras elogiosas que le dice a María, está exclama por inspiración del mismo Espíritu Santo, las palabras del Magníficat: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de jubilo en Dios...". Este encuentro bendito entre estas dos mujeres: María e Isabel, es como el encuentro que hoy conmemoramos entre María y México, María y los indígenas, María y todos los pueblos de América, porque ella quiere dejarnos aquellas palabras suyas: "¿No estoy aquí, que soy tu Madre?"

Por ello la propuesta de Jesús hoy es:

+En este día valoremos y honremos a nuestras madres, ya que ellas al igual que María con Jesús, fueron las que nos infundieron vida y nos amamantaron nos cuidaron y educaron para que fuéramos hombres plenos de bien.

+Honremos a María en su fiesta de Guadalupe, dado que Jesús en el calvario nos la dio como madre espiritual. Visitemos algún santuario donde se le venere y elevemos una oración por nuestra familia y por las familias, que en este tiempo ha sido violentada por la cultura de muerte que pernea en la sociedad. 

+Así como María se solidarizó con su prima Isabel, nosotros en este 12 de diciembre en esta fiesta patronal de México, pidamos a nuestra morenita del Tepeyac, por nuestro país, para que sigamos teniendo un buen gobierno, así como cesen las luchas intestinas entre nuestros hermanos mexicanos que cada días se asesinan en promedio más de 90 personas en todo el país. Que ella interceda ante su hijo por la pacificación de nuestra patria. 

De tal manera en este tiempo, podamos encender una luz de esperanza, con las palabras que ella le dirige a Juan Diego, y nos la dice a nosotros: "¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy la fuente de tu alegría?".
    

viernes

La esperanza que da el Espíritu con la conversión



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


7 de -Noviembre- de 2025.
II. dom. adv. Ciclo: "A".
Is 11, 1-10; Salm 71, 1-2. 7-8. 12-13.17; Rm 15, 4-9; Mt 3, 1-12.


"Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos"

En este día llegamos al segundo domingo de adviento, ya hemos avanzado un poco en este tiempo de preparación para recibir en nuestro corazón a Cristo para la navidad que se aproxima. Hoy las lecturas se centran en dos temas que son fundamentales y fundacionales para todos los cristianos, vale decir, para la Iglesia de hoy, que son el Espíritu Santo y la conversión. 

     En primer lugar el mensaje que nos deja la lectura de Isaías, nos habla de una tiempo nuevo de una era nueva en la humanidad. Para que eso ocurra debe de estar sustentada en Jesucristo, que ya desde hace más de 2000 años vino a restaurar a la creación caída. Este tiempo es pues el del Espíritu Santo, después que resucitó Jesús se fue para enviarnos al paráclito, este Santo Espíritu nos trajo el bautismo de fuego (como aconteció en Pentecostés) es ahí donde se instaura el Reino: La era del Espíritu. Pero qué ha pasado, por qué todo lo que nos anuncia el profeta Isaías, esa maravillas, no acontecen hoy en nuestra vida o en la vida de la sociedad?

     Dado que ese renuevo del tronco de Jesé, como dice Isaías, es Jesús el enviado de Dios, Él viene con los 7 dones del Espíritu de Dios, porque vendrá a establecer una nueva humanidad (el Reino) donde se le dará justicia a los pobres y habrá eso que llaman utopía, así lo describe un verso del texto: "Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará". Osea una humanidad armónica en justicia y paz. Al final nos dice que Cristo será el centro de la humanidad, porque todos las naciones lo buscarán.

     En segundo lugar, con respecto a la respuesta a la interrogante del por qué esto que anuncia el profeta no se realiza, la respuesta es pronta, porque nos falta conversión. Nos falta cambiar muchas cosas de nuestra vida, de nuestra mentalidad y de nuestro comportamiento para los demás. De cambiar las estructuras injustas y deshumanizantes del sistema vigente actual de la sociedad. Como cristianos no hemos apostado por el proyecto que Cristo vino a enseñarnos. Seguimos empecinados en nuestro instintos en nuestros egoísmos en nuestros intereses individuales. No estamos abonando para que se manifieste  del don de Dios: "En espíritu y en verdad" en nuestra vida y en nuestro mundo. 

    El Salmo 171 que cantamos en la celebración con dos palabras no lo anuncia: justicia y paz, así lo dice: "Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra". 

     San Pablo a los romanos, en su lectura abona en el presente tema del Reino, al infundirnos la esperanza cristiana, al decirnos: "Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía [esperanza] unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús..." . Nuevamente sale a luz el tema del Espíritu.

    Finalmente el evangelio de Mateo, nos narra un pasaje de la acción y de la actividad profética de Juan Bautista, que invita a la conversión, "...porque ya está cerca el Reino de los cielos". Esta nueva  humanidad que no puede estar separada de la conversión, del cambio radical en la vida de cada cristiano. Significa que como cristianos debemos vivir haciendo obra buenas, dando un fruto. Ya esta preparación que se daba para el pueblo de Israel por parte del Bautista, era para recibir al Mesías al enviado por Dios que venía para salvar a su pueblo y que llegaría pronto. En palabras de Juan así manifestaba la acción mesiánica de Cristo: "Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego". Vale decir, les dará una impronta de hombres nuevos con su espíritu nuevo para que vivan la plenitud del Reino de Dios entre ustedes.

   Por ello en este presente segundo domingo de adviento la propuesta de Jesús hoy es:

+Volver como cristianos a la acción del Espíritu, que sólo con él podremos transformar nuestra vida (conversión) y podremos cambiar nuestras comunidades (Iglesia) y la sociedad en general.

+Ir haciendo esfuerzos por convertir nuestra vida en el día a día; ya empezar a dejar de lado ese hombre "viejo" e irnos revistiendo del hombre "nuevo", como no lo dice San Pablo, a fin de estar a la altura de las expectativas que nos pide el establecimiento del Reino de Dios entre nosotros y con ello la eminente venida de Jesús a nuestra vida.

+Poner en practica aquellas intenciones nobles o buenas que hemos tenido para con algún familiar, amigo o colega para de esa manera ir abonando esa atmósfera de armonía, paz y justicia que necesita nuestro ambiente en el cual nos desarrollamos. 

    De tal manera, que nos toque la expresión de Juan Bautista con las siguientes palabras: "Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que [con ser católicos] tienen por padre a Abraham" [ya cumplieron o se salvaron].