viernes

La práctica del amor en la familia





28-Diciembre-2025.
IV día. octava de Navidad. La Sagrada Familia de Jesús, María y José.
Si 3, 3-7. 14-17; Sal 127, 1-5; Col 3, 12-21; Mt 2, 13-15. 19-23.

“Toma al niño y a su madre y huye a Egipto”

Estamos en los primeros ocho días después de la natividad (octava de navidad), en plena fiesta, en este domingo de la "Sagrada Familia". Para Dios es tan importante la familia, como lo es para nosotros los humanos y la sociedad, dado que él también quiso que su hijo naciera protegido en una de ellas la de Nazareth. Por ello, las lecturas de la Palabra se centran en el tema de la comunidad del amor (familia), y en particular en la de Jesús, María y José.

    La lectura de Eclesiástico en el mensaje que nos da, nos ilustra lo que viene siendo el cuarto mandamiento de la ley de Dios: “Honrarás a tu padre y a tu madre”. La lectura nos da la explicación de tan importante precepto y sus implicaciones para con Dios, para con nuestros padres y para con nosotros mismos. Nos dice: “El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros el que respeta a su madre”. Que importante esta máxima de Dios, que nos dice que tendremos recompensas espirituales y materiales si vemos por nuestros padres con amor. Luego nos dice en uno de sus versos: “Cuida tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor…”. Estos consejos que nos da la Palabra de Dios a todos es de suma importancia, cuantas veces se ha dado que los hijos desprecian a los padres por diversas razones: “Que son muy viejos, que están enfermos, que son idiáticos, que no tienen los estudios que tengo, que están pobres, que físicamente son feos, que no nos gusta de la familia que vienen, que tuvieron muchos hijos (hermanos) por la raza que son: Indio, negro, mulato o mestizo y un sinfín de cosas…”. Pero ni pensamos que aquello que hagamos con nuestros padres (bueno o malo) repercutirá tarde que temprano en nuestra vida.

    El Salmo 127 va a tono con el tema, nos habla de la armonía que significa la familia, Ese equilibrio dentro de la familia la propician la madre y el padre los dos, porque ellos son la cabeza de la familia, si el Padre vive una vida recta y eso se traslada a su casa y su familia, nos dice la lectura: “Su mujer,  [será]como vid fecunda…sus hijos como renuevos de olivo, alrededor de su mesa”.

Luego Pablo a los cristianos de Colosas, con respecto al comportamiento como comunidad de Dios [familia] les dice: “…Sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuanto tengas quejas…”. “Y sobre todas las virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión”. Después de toda una serie de recomendaciones que hace al final dice: “Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos…Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos obedezcan en todo a sus padres…”. Y finalmente exhorta a los padres a no exigir demasiado a sus hijos.

    Concluyendo la liturgia de la Palabra con el Evangelio de Mateo en relación al relato de la huida de la sagrada familia a Egipto. Una vez que los magos se fueron, el ángel se le apareció a José en sueños y le dijo: “Levantate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise…”. José levantándose, la misma noche tomó a su familia y partió. Una vez que Herodes que quería matar al niño y era la causa por la cual habían emigrado murió, entonces, el ángel nuevamente le dice que se levante, que toma al niño y a su madre y regrese a la tierra de Israel. Por razones de seguridad para su familia José llevó a vivir a su familia a Nazareth, para que se cumpliera la profecía, que a Jesús le llamarían el nazareno.

    Vemos a la familia de Jesús sufrir, por la maldad de un hombre que quería matar al niño. El tener que emigrar a tierras extrañas para protegerse, es esto mismo que está sucediendo dos mil años después, los miles de desplazados de un lugar a otro, de un país a otro, de un continente a otro, migrantes que buscan un bienestar, una oportunidad de vida, trabajo, huyendo de la pobreza, o de la violencia, como lo hizo José con su familia.

Por ello, la propuesta de Jesús hoy es:

+Que cambiemos como hijos en relación a nuestros padres; si no les hemos dado cariño, el respeto y la honra que se merecen, dado que nos han dado la vida. El simple decirles una palabra de cariño de amor o de ternura, puede cambiar mucho la vida para ellos porque les demostramos lo mucho que los queremos y que muchas veces solo eso buscan de los hijos 

+Que demos como Padres una buena educación y principios morales a nuestros hijos, de tal manera que ellos se vayan formando como unos buenos cristianos, pero también ciudadanos de bien, que pueden hacer algo bueno (servicio) por la comunidad donde viven.

+Al igual que ayer la familia de Nazareth estaba en peligro, porque Herodes quería asesinar al niño, hoy en el mundo la célula básica de la sociedad como núcleo está amenazada con orientaciones sociales e ideológicas en contra de ella y sus miembros, así como otras desviaciones por las que buscan destruir la verdadera comunidad de amor de la que es. A los muchachos (hijos) orientemoslos en su vida para que uno de sus propósitos importantes para su vida sea formar en el tiempo y en espacio una verdadera familia, y no darse a la vida loca como lo propone hoy el mundo.

De tal manera que la Palabra nos interpele para que hagamos de nuestra familia como nos lo dice Dios en su Palabra: “Que en sus corazones reine la paz de Cristo…como miembros de un solo cuerpo” [la familia].


Jesús (el salvador), nacido de la Virgen María, es el Dios con nosotros



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

21-Diciembre-2025.
IV. dom. adv. ciclo: "A".
Is 7, 10-14; Sal 23, 1-6; Rm 1, 1-7; Mt 1, 18-24.


"Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David".


Los textos de las lecturas de este cuarto domingo de adviento se inician con la del profeta Isaías que nos dice, como Dios le ofrece una señal al rey Ajaz, y la misma que le otorga es que, una virgen concebirá un hijo, diciéndole: "Y le pondrá por nombre: Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros". Dios promete desde la antigüedad (Antiguo Testamento) el que un salvador vendrá a su pueblo y estará con el para su redención y liberación.

     Por eso San Pablo conocedor de esta realidad salvífica, nos dice hoy en el texto de Romanos: "Ese Evangelio, que, [he] anunciado...se refiere a su Hijo, Jesucristo...que nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David...".  Viene pues Jesús en cuanto hombre de una estirpe de reyes del pueblo de Israel. En esa sintonía el Salmo 23, nos dice: "Ese [Jesús] obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia".  Este niño que hoy esperamos por la navidad vendrá a traer la justicia y la paz a nosotros. 

    El Evangelio de Mateo nos narra cómo se dio la venida de Cristo al mundo. Nos habla de María que estaba embarazada, antes  de que viviera con José, pero él para no desacreditarla pensó dejarla. En un sueño le habló el ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". De tal manera como José era un hombre justo y bondadozo, aquella señal que el ángel le daba en el sueño la tomó, dado que José era poseedor de una gran fe, él recibió a su esposa María como el ángel se lo había mandado. 

     Por eso, en síntesis, las lecturas que hoy nos presenta la liturgia nos hablan claramente que Jesús como descendiente del linaje de David, nacerá de una mujer (María) para que Dios tome nuestra condición humana y venga a nosotros a salvarnos.

Por ello, la propuesta de Jesús hoy es:

+¿Vemos a la mujer con respeto (amor) o simplemente nos dejamos llevar por nuestros instintos para verla como un objeto y no como una persona?

+¿Luchamos como sociedad, como seres sociales que somos, para que la mujer sea reivindicada en sus derechos, para que tenga igualdad de oportunidades al igual que los varones?

+¿Cómo cristianos, qué tipo de relación cultual tengo con la virgen María, la honró y la tomo como ejemplo de entrega a Dios de vida humilde y sencilla?

De tal manera podamos decir como el Evangelio de este domingo: "José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor...". y tomó a María su esposa.


sábado

Anuncien que ya está entre nosotros el Reino




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

14 de -Diciembre de -2025.
III dom. adv. Gaudete. ciclo: "A".
Is 35, 1-6. 10; Sal 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10; St 5, 7-10; Mt 11, 2-11.


"¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"


Este tercer domingo de adviento de preparación para celebrar la magna fiesta de la natividad o el nacimiento de nuestro señor Jesucristo,  que llamamos "Gaudete" o sea gozo de alegría por el anuncio que nos hace la palabra de Dios hoy.  Pero también será por la proclamación del acontecimiento que vendrá (el nacimiento de Jesús) que significa que el Mesías esperado viene con un mensaje de Salvación (Reino) para nosotros. En este día el anuncio nos lo hacen las lecturas litúrgicas propias del adviento. 

      Hay tres figuras importantes que se van presentando en las lecturas: Juan el Bautista, María y el profeta Isaías.  Por ello en la primera lectura de Isaías nos presenta como profecía lo que será la misión mesiánica de Jesús, que es el establecimiento de su Reino entre nosotros, cuando nos dice: "Ellos verán la gloria del Señor el esplendor de nuestro Dios". "¡...He aquí que su Dios...viene a salvarnos!". Luego prosigue con los signos del nuevo orden instaurado por Jesús. "Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán". "Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará...porque la pena y aflicción habrán terminado". En este sentido las palabras del salmo 145 nos refuerzan la visión de Isaías: "...El proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo". "Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado...".

     Para que todas estas palabras (visión del profeta y el canto del salmista) se hagan realidad, la instauración del Reino en medio del pueblo de Israel;  Jesús vendrá en el tiempo a iniciar esta misión. En ese sentido, la lectura de Santiago, nos invita a que tengamos paciencia, dado que este Reino que Jesús nos dejó no es ajeno a toda persona, y para hacerlo realidad debemos y tenemos que trabajar para hacerlo realidad en la sociedad, todo eso cuando el apóstol nos lo dice de una forma metafórica: "Vean cómo el labrador, con la esperanza de los frutos preciosos de la tierra, aguanta paciente las lluvias tempranas y las tardías". Por eso, ante las dificultades que pueda tener en nuestra vida la instauración de este proyecto de Dios en el mundo de hoy,  para ser personas justas, en paz, solidarias, viviendo los valores del Evangelio, para eso el apóstol exhorta: "Mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca". 

     Por su parte el Evangelio de Mateo, nos narra como Juan el Bautista envía a dos de sus discípulos a preguntarle a Jesús si era el Mesías esperado. La respuesta no se hace esperar en contundencia: "Vayan a contar a Juan...los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio". La respuesta de Jesús es que los hechos hablan por si mismos, existe evidencia comprobatoria. Es aquello que el profeta Isaías anunciara serian los signos del Reino.

     Termina hablando Jesús de Juan el Bautista que siendo lo grande que era como profeta, sin embargo, el más pequeño (el último) del Reino de los cielos era más grande que él. ¿Qué significa estás palabras? Quiere decir que, Juan aún pertenece al Antiguo Testamento, es el último de los profetas que anuncian un Reino por venir. Jesús subraya el privilegio de todos aquellos que, después de su venida, recibirán la plenitud de este Reino en el Nuevo Testamento.

Por ello, en este domingo de Gaudete, la propuesta de Jesús hoy es:

+Despertemos como Cristianos, tenemos conciencia de la misión de Jesús nos ha dejado en este mundo, que es, seguir trabajando por la instauración del Reino de los cielos entre nosotros con signos concretos y sencillos que testifican que Jesús ya vino y vendrá a salvarnos.

+En este tiempo de adviento preparémonos para la celebración de la navidad que ya viene, y hagamos nuestra la realidad del Emmanuel, el Dios con nosotros, en estos días con signos de unión, de fraternidad, de paz, y de amor entre nuestros semejantes.

+Estemos alegres porque Jesús ha querido que seamos participes de su proyecto y esto nos hace participantes de su misión y sus promesas.

    Para que de tal modo Jesús pueda expresar estas palabras a ti: "Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí" [Reino] [Porque]...el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que...[¿tú?] De ti depende.

martes

Festividad de nuestra señora de Guadalupe






Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


12- de Diciembre de -2025.
Solemnidad de Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona de América, Ciclo: “A”.
Eclo 24, 23-31; Salm 66, 2-3. 5. 7-8; Gal 4, 4-7; Lc 1, 39-48.


“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

Estamos nuevamente en un 12 de diciembre, fiesta solemne muy importante en México porque festejamos a la Virgen de Guadalupe sus apariciones en el cerro del Tepeyac.  Por eso las lecturas de la eucaristía se centran hoy en María, madre de Dios y nuestra. 

     La lectura de Eclesiástico, tiene dos partes, en la primera nos habla de esa mujer que será María. Nos dice de ella como la madre del amor y de la esperanza. Fue precisamente eso que nos trajo a México: Amor para que se apaciguara México y regresara la armonía a estás tierras, después de la cruenta conquista donde españoles y naturales lucharon a muerte. Y esperanza para la raza indígena conquistada que perdía toda su cosmovisión de vida y organización social  que tenían antes que llegaran los conquistadores. Es pues que María de Guadalupe se aparece en México porque quiere dar a sus hijos mexicanos todo el consuelo, amor, compasión, auxilio y defensa, así se lo dice a Juan Diego. 

     En la segunda parte de Eclesiástico nos aparece la figura de Jesús, al decirnos: "Los que me coman seguirán teniendo hambre de mí, los que me beban seguirán teniendo sed de mí". son pues exhortaciones que de alguna manera van prefigurando a ese Jesús que vendrá de una madre de una mujer que nos habla que ya no quedará separado Jesús de María o María de Jesús. Uno nos lleva al otro; la madre al hijo o el hijo a la madre. 

    El salmo 66, nos deja una frase que bien se aplicaría a María en esta fiesta: "Que nos bendiga Dios, y que le rinda honor el mundo entero". Frase esta que nos remite al magníficat, cuando dice. "Desde ahora me felicitarán todas las naciones porque el poderoso ha hecho obras grandes en mí...". nuevamente la figura de María aparece honrada por ser la madre de Jesús (Dios) y haber dado un Sí al Señor.

    Por su parte, la lectura de Gálatas empieza con estas palabras: "...Al llegar la plenitud de los tiempos, envío Dios a su Hijo, nacido de una mujer...". María nos lo dice en el Tepeyac: "Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive". Las palabras de María nos revelan su identidad y como ella con el poder que le da Dios viene a consolar y dar esperanza a todos sus hijos (indígenas) de México que sufrieron en su momento una atroz y cruel conquista; donde ellos  como nosotros hemos perdido toda esperanza y aliento por la pacificación de nuestra patria, dado que muchos hermanos han perdido a sus seres queridos y parientes con la violencia. María de Guadalupe como madre del amor viene al encuentro de sus hijos sufrientes a decirnos que no estamos solos que ella está con nosotros y con la patria. 

    El Evangelio de Lucas, nos narra el pasaje de la visita de María a su prima santa Isabel. La solidaridad de María ante Isabel para ayudarle en sus quehaceres, dado que estaba embarazada y era una anciana. En ese encuentro se muestra la sabiduría del Espíritu Santo, porque con el saludo de María, ella quedó llena del Espíritu de Dios y la creatura que traía en su seno (Juan el Bautista) saltó de gozo. Entonces Isabel exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de vientre!...". Después de todas las palabras elogiosas que le dice a María, está exclama por inspiración del mismo Espíritu Santo, las palabras del Magníficat: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de jubilo en Dios...". Este encuentro bendito entre estas dos mujeres: María e Isabel, es como el encuentro que hoy conmemoramos entre María y México, María y los indígenas, María y todos los pueblos de América, porque ella quiere dejarnos aquellas palabras suyas: "¿No estoy aquí, que soy tu Madre?"

Por ello la propuesta de Jesús hoy es:

+En este día valoremos y honremos a nuestras madres, ya que ellas al igual que María con Jesús, fueron las que nos infundieron vida y nos amamantaron nos cuidaron y educaron para que fuéramos hombres plenos de bien.

+Honremos a María en su fiesta de Guadalupe, dado que Jesús en el calvario nos la dio como madre espiritual. Visitemos algún santuario donde se le venere y elevemos una oración por nuestra familia y por las familias, que en este tiempo ha sido violentada por la cultura de muerte que pernea en la sociedad. 

+Así como María se solidarizó con su prima Isabel, nosotros en este 12 de diciembre en esta fiesta patronal de México, pidamos a nuestra morenita del Tepeyac, por nuestro país, para que sigamos teniendo un buen gobierno, así como cesen las luchas intestinas entre nuestros hermanos mexicanos que cada días se asesinan en promedio más de 90 personas en todo el país. Que ella interceda ante su hijo por la pacificación de nuestra patria. 

De tal manera en este tiempo, podamos encender una luz de esperanza, con las palabras que ella le dirige a Juan Diego, y nos la dice a nosotros: "¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy la fuente de tu alegría?".
    

viernes

La esperanza que da el Espíritu con la conversión



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


7 de -Noviembre- de 2025.
II. dom. adv. Ciclo: "A".
Is 11, 1-10; Salm 71, 1-2. 7-8. 12-13.17; Rm 15, 4-9; Mt 3, 1-12.


"Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos"

En este día llegamos al segundo domingo de adviento, ya hemos avanzado un poco en este tiempo de preparación para recibir en nuestro corazón a Cristo para la navidad que se aproxima. Hoy las lecturas se centran en dos temas que son fundamentales y fundacionales para todos los cristianos, vale decir, para la Iglesia de hoy, que son el Espíritu Santo y la conversión. 

     En primer lugar el mensaje que nos deja la lectura de Isaías, nos habla de una tiempo nuevo de una era nueva en la humanidad. Para que eso ocurra debe de estar sustentada en Jesucristo, que ya desde hace más de 2000 años vino a restaurar a la creación caída. Este tiempo es pues el del Espíritu Santo, después que resucitó Jesús se fue para enviarnos al paráclito, este Santo Espíritu nos trajo el bautismo de fuego (como aconteció en Pentecostés) es ahí donde se instaura el Reino: La era del Espíritu. Pero qué ha pasado, por qué todo lo que nos anuncia el profeta Isaías, esa maravillas, no acontecen hoy en nuestra vida o en la vida de la sociedad?

     Dado que ese renuevo del tronco de Jesé, como dice Isaías, es Jesús el enviado de Dios, Él viene con los 7 dones del Espíritu de Dios, porque vendrá a establecer una nueva humanidad (el Reino) donde se le dará justicia a los pobres y habrá eso que llaman utopía, así lo describe un verso del texto: "Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará". Osea una humanidad armónica en justicia y paz. Al final nos dice que Cristo será el centro de la humanidad, porque todos las naciones lo buscarán.

     En segundo lugar, con respecto a la respuesta a la interrogante del por qué esto que anuncia el profeta no se realiza, la respuesta es pronta, porque nos falta conversión. Nos falta cambiar muchas cosas de nuestra vida, de nuestra mentalidad y de nuestro comportamiento para los demás. De cambiar las estructuras injustas y deshumanizantes del sistema vigente actual de la sociedad. Como cristianos no hemos apostado por el proyecto que Cristo vino a enseñarnos. Seguimos empecinados en nuestro instintos en nuestros egoísmos en nuestros intereses individuales. No estamos abonando para que se manifieste  del don de Dios: "En espíritu y en verdad" en nuestra vida y en nuestro mundo. 

    El Salmo 171 que cantamos en la celebración con dos palabras no lo anuncia: justicia y paz, así lo dice: "Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra". 

     San Pablo a los romanos, en su lectura abona en el presente tema del Reino, al infundirnos la esperanza cristiana, al decirnos: "Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía [esperanza] unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús..." . Nuevamente sale a luz el tema del Espíritu.

    Finalmente el evangelio de Mateo, nos narra un pasaje de la acción y de la actividad profética de Juan Bautista, que invita a la conversión, "...porque ya está cerca el Reino de los cielos". Esta nueva  humanidad que no puede estar separada de la conversión, del cambio radical en la vida de cada cristiano. Significa que como cristianos debemos vivir haciendo obra buenas, dando un fruto. Ya esta preparación que se daba para el pueblo de Israel por parte del Bautista, era para recibir al Mesías al enviado por Dios que venía para salvar a su pueblo y que llegaría pronto. En palabras de Juan así manifestaba la acción mesiánica de Cristo: "Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego". Vale decir, les dará una impronta de hombres nuevos con su espíritu nuevo para que vivan la plenitud del Reino de Dios entre ustedes.

   Por ello en este presente segundo domingo de adviento la propuesta de Jesús hoy es:

+Volver como cristianos a la acción del Espíritu, que sólo con él podremos transformar nuestra vida (conversión) y podremos cambiar nuestras comunidades (Iglesia) y la sociedad en general.

+Ir haciendo esfuerzos por convertir nuestra vida en el día a día; ya empezar a dejar de lado ese hombre "viejo" e irnos revistiendo del hombre "nuevo", como no lo dice San Pablo, a fin de estar a la altura de las expectativas que nos pide el establecimiento del Reino de Dios entre nosotros y con ello la eminente venida de Jesús a nuestra vida.

+Poner en practica aquellas intenciones nobles o buenas que hemos tenido para con algún familiar, amigo o colega para de esa manera ir abonando esa atmósfera de armonía, paz y justicia que necesita nuestro ambiente en el cual nos desarrollamos. 

    De tal manera, que nos toque la expresión de Juan Bautista con las siguientes palabras: "Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que [con ser católicos] tienen por padre a Abraham" [ya cumplieron o se salvaron].

   

Preparación para un encuentro con Cristo



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

30 de -Noviembre-2025.
Ier.dom.adv.ciclo:"A".
Is 2, 1-5; Salm 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9; Rm 13, 11-14; Mt 24, 37-44.


"Velen y estén preparados".

En este domingo iniciamos una doble situación en la liturgia, por un lado un tiempo fuerte de preparación para nosotros los cristianos con el tiempo del adviento o también momento previo a la venida del Señor o conocida como la Navidad. Por otro lado, estamos iniciando con este primer domingo del adviento un nuevo ciclo litúrgico en la Iglesia, que es el "A". Durante el año se tomará como referente en los evangelios dominicales al evangelista San Mateo.

     Como podemos ver en las lecturas dominicales, es precisamente que se nos hace tomar conciencia de la preparación para lo que vendrá, que es innegable la presencia del Señor entre nosotros. Este momento litúrgico lo debemos de tomar para una preparación personal y comunitaria de lo que somos y estamos haciendo en nuestra vida. Por ello las lecturas nos ilustran lo que acabamos de decir. 

     La primera lectura nos anuncia una visión mesiánica del profeta Isaías, sobre un estado de paz y de justicia, donde de las armas bélicas se construirán otras herramientas de trabajo como los arados o las podaderas. Porque vendrá un reino de paz. Está visión sobre esta era anuncia la venida del mesías a la ciudad de Dios Jerusalén. Es un tiempo de armonía para los ciudadanos. Es una prefiguración de la gloria eterna, de la instauración del Reino de Dios entre nosotros, que se llegará a la plenitud en la parusía o en los últimos tiempos. 

     Luego en el salmo 121 habla de la paz, al enunciar este estado nuevamente hace una referencia a Cristo que es el príncipe de la paz. Y luego Romanos, nos invita a que despertemos del "espejismo" en que vivimos, que es el pecado, la vida superficial, la vida de egoísmo nuestro. Con este imperativo de ponernos alertas nos invita a la iluminación, es decir, a vivir las obras de la luz, como puede ser la hermandad, la alegría, la paz, la justicia, el amor, la solidaridad, la igualdad, todos aquellos valores que suman a la instauración de un nuevo estado de vida personal y social. En palabras teológicas sería en implantar el Reino de Dios entre nosotros. 

     Finalmente el Evangelio de Mateo, nos invita a que nos preparemos para estar a la altura de las circunstancias en las que vivimos. Como cristianos debemos pensar en este tiempo en dos aspectos y un tercero que es coyuntural por el tiempo litúrgico de adviento. El primero es que debemos estar preparados para el encuentro con nuestro Señor Jesucristo, uno es con la llegada en su momento de la muerte corporal, por eso nos dice Jesús: "Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor". Este encuentro es eminente no sabemos qué día o a qué hora llegará solo que se dará. Luego un segundo encuentro con Jesús es en esta Navidad, podemos estar listos si todo este tiempo privilegiado nos damos a la tarea de prepararnos espiritualmente para recibir a Jesús en su "nacimiento" en nuestro corazón. Y el tercer encuentro será en la medida que nos encontremos con el Dios de la vida, el Dios encarnado, en nuestra realidad y en la vida comunitaria, vale decir, en estar preparados para que con nuestra vida (acciones) podamos hacer realidad el reino de Jesús entre nosotros. 

Por ello en este primer domingo de adviento la propuesta de Jesús es:

+Prepararnos a conciencia para recibir la navidad con mayor paz, respeto y amor con nuestros semejantes, todo esto se traduce en apoyar aquel que nos lo pide o darle un consejo para el hermano que lo necesita. 

+Prepararnos de forma plena, consciente y activa de tal manera que podamos tener nuestro encuentro con Cristo a través de los sacramentos de la reconciliación, de la eucaristía al recibirlo o la oración.

+Prepararnos para la "parusía" de Jesús que se puede dar en cualquier momento en nuestra vida, haciendo bien lo que hacemos cotidianamente y haciendo el mejor bien para los demás. 

De tal manera que en este domingo de inicio de nuestra preparación de adviento, Jesús nos pueda decir: "También ustedes estén preparados, porque a la hora menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre". " Y por la casa del Señor, mi Dios [Padre] pediré para ti todos los bienes".
     

    

sábado

Jesús el rey que instaura un nuevo reino




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


23 de noviembre de 2025.
XXXIV.dom.ord.ciclo:“C”.
Festividad de Jesucristo Rey del Universo.
2S 5, 1-3; Sal 121, 1-2. 4-5; Col 1, 12-20; Lc 23, 35-43.

“Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”.

Llegamos en nuestra liturgia al último domingo ordinario con la festividad de Jesucristo rey del universo. Las lecturas del día de hoy nos presentan a Jesús como un rey, pero no como los reyes de este mundo, sino que el reinado de Jesús es espiritual y de servicio. Recordemos aquella frase de Jesús ante Pilatos cuando le dijo: “Mi reino no es de este mundo”.

    En la primera lectura del libro de Samuel, nos narra cómo los ancianos de Israel, buscan a David para ungirlo como rey y líder espiritual de las 12 tribus. Esta lectura va prefigurando al que con el tiempo y el espacio se manifieste con el Mesías (Cristo) como un líder espiritual que pasa por la vida trabajando para la salvación de toda la humanidad y la instauración de su Reino.

    Por su parte la lectura de San Pablo a Colosenses, nos habla como nosotros los cristianos somos parte de la herencia del pueblo santo, porque Dios nos ha trasladado al Reino de su hijo amado. Es decir participamos con Cristo en su reinado. Recordemos que una de nuestras dignidades recibida en el bautismo es que somos reyes, como también profetas y sacerdotes.

    Así mismo, el Evangelio de Lucas, nos muestra la estampa donde Jesús yace clavado en la cruz junto con dos ladrones que lo acompañan en ese patíbulo. Los soldados exhortan a Jesús que si es rey que se salve así mismo, pero no sólo ellos sino también uno de los ladrones. Dado que había un letrero que en tres lenguas decía: “Éste es el rey de los judíos”. Y uno de ellos con una actitud diferente le dice, que cuando llegue a su Reino se acuerde de él.

     La lectura evangélica nos presenta a un Jesús como un rey, pero no al modo a los reyes de este mundo o esta vida: Una persona que detenta el poder político, que tiene el control sobre vidas humanas, que controla la economía de una nación o de una región, que hace la guerra para hacerse de nuevas posesiones geográficas, que oprime a sus súbditos porque es un dictador, que es corrupto de los bienes que son de todos los demás, así son en ocasiones los gobernantes de este mundo.  Ante eso Jesús viene al mundo a salvarnos y a instaurar su Reino ya entre nosotros, a diferencia de los reinados humanos, el reinado de Jesucristo es: De paz, de amor, de solidaridad, de servicio y de justicia.

Por ello, en este domingo de la festividad de Jesucristo rey del universo, las lecturas nos invitan a:   

+Que como cristianos caigamos en la cuenta que debemos de trabajar y abonar por el crecimiento y fortalecimiento del Reino de Dios, que se traduce en que nuestra vida la hagamos más solidaria y justa con los demás.

+Que hagamos aportes positivos a nuestra sociedad, como puede ser que nos organicemos como colonos de nuestra colonia para conseguir el agua potable que tanto necesitamos o la solución de un problema que requiere nuestra participación.  

+Que tengamos voluntad para ofrecer un servicio en nuestra iglesia, en las diferentes acciones pastorales que ofrece, a fin de que podamos crecer como comunidad parroquial.

De tal manera que en este domingo, nos refuerce la Palabra nuestras acciones con la frase: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.”


Tengamos esperanza de otro mundo (Reino) es posible construirlo




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

16 de Noviembre de 2025.
XXXIII.dom.ord.ciclo: “C”.
Ml 3, 19-20; Sal 97, 5-9; 2 Ts 3, 7-12; Lc 21, 5-19.

“Si perseveran con paciencia, salvarán sus almas”.

Estamos ante los últimos domingos del tiempo ordinario del año litúrgico católico. Una pauta o clave para entender las lecturas de hoy, es que cuando se va llegando el final de este año litúrgico sale a colación la temática escatológica. ¿Qué significa o qué es la escatología? Tiene que ver con los últimos tiempos o la parusía que es la segunda y definitiva venida de Cristo-Jesús al mundo.

    Las lecturas nos van expresando cómo será la vida del mundo y de los discípulos de Jesús al final de los tiempos. Por eso inicia el libro con el  profeta Malaquías que nos dice que ya viene el día del Señor que será como un horno donde se quemarán los malos y da esperanza a los hijos de Dios al decir que brillará el sol de justicia. Ese calificativo de “Sol de justicia”, es Cristo, es decir la plenitud del creyente con Cristo-Jesús. Aquí Malaquías está prometiendo una vida plena del cristiano en el Reino con Jesús.

    El Salmo 97 refuerza esta visión de Malaquías, al decir: “Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones”. Esa justicia y rectitud es el Reino de Dios entre nosotros, contrario al mundo vigente que habitamos donde las relaciones humanas y entre las naciones son injustas y conflictivas.

    Por su parte San Pablo en su lectura exhorta a los discípulos de Jesús (que somos todos nosotros) a que trabajemos a favor del Reino a construirlo para que reine esos valores de Dios que son: la paz, la justicia, el amor, la solidaridad, el servicio. Muy contrario a los valores actuales de la sociedad que son: el dinero, el poder, la fama, el éxito, el orgullo…

    Por su parte el Evangelio de Lucas nos habla de la profecía de Jesús de la destrucción del Templo que era muy imponente y que para los judíos se sentían orgullosos de esa construcción. Entonces Jesús desarrolla un discurso como Mesías de forma escatológica donde habla del fin de los tiempos, de que llegarán falsos profetas, de las guerras y las revoluciones, de terremotos, epidemias y hambres, de las persecuciones de todos los signos de los tiempos. Todas las vicisitudes que tienen que vivir y padecer los discípulos de Jesús (sufrimientos y hasta asesinato)  ya las estamos viviendo, pero muy importante es que Jesús nos da la esperanza de tener paciencia ante todas esas pruebas porque como nos lo dice. Él estará con nosotros hasta el final. Dado que vale la pena todo lo que pueda suceder como consecuencia por la construcción que hagamos del Reino de Dios entre nosotros.

Por ello ante esta enseñanza y propuesta de Jesús hoy, él nos invita a:

+Desarrollar un sentido cristiano a nuestro trabajo sea la actividad que sea.

+Ayudar a solucionar con pequeñas acciones, con actitud positiva, los problemas sociales que vivimos en nuestra comunidad como pueden ser, el creciente alcoholismo, la drogadicción infantil y juvenil, o la trata de personas como puede ser la prostitución u otras formas de degradación humana.

+Alejarnos de todo aquello que no abone el buen desarrollo armónico de la sociedad como es la corrupción, el generar un tipo de violencia sea familiar o en el barrio.

Para que en esto abone en nuestra vida y pueda decirnos Jesús: “Si se mantienen firmes [constancia], conseguirán la vida [Reino]”.

    
   

La opción es la vida (resurrección)




10-nov-2019.
XXXII.dom.ord.ciclo:”C”.
2M 7, 1-2. 9-14; Sal 16, 1. 5-6. 8. 15; 2Ts 2, 15-3, 5; Lc 20, 27-38.


“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”

La temática de la Palabra de Dios de este domingo es la resurrección. En la época que nos ha tocado vivir continuamente es de signos contrarios a la vida. Resucitar significa volver a la vida, tener vida y ser vida. La muerte como una realidad biológica, ya que somos seres caducos, nos acecha día a día, pareciera que en este plano que vivimos la muerte fuera lo más seguro no la vida. Pero hoy las lecturas de la Palabra nos dicen lo contrario a lo que a veces pensamos o se aparenta.

    Los signos de muerte que vivimos en nuestra actual cultura son manifiestos de un sentido contrario a lo que Dios quiere para nosotros. Así tenemos que la secularización vigente nos dice que la “esperanza” que podamos tener en esta vida está en el progreso y no en la resurrección. Nosotros los cristianos por poseer el don de la fe, tenemos nuestra esperanza puesta en Dios y con ella en la vida en plenitud de la resurrección.

    Dios nos dice que Él no es un Dios de muertos sino de vivos, en otra cita evangélica nos recuerda que, Dios no quiere la muerte del pecador sino que viva. Por ello, en la primera lectura de la segunda de Macabeos, vemos como esos jóvenes junto con su madre sufren grandes tormentos hasta llegar al martirio, esto por infligir la ley que les prohibía a los Israelitas el consumo de la carne de cerdo. Pero como delante del rey Antíoco no quisieron acatar la orden de que comieran la carne [prohibida] del cerdo, entonces mandó que los torturaran hasta alcanzar la muerte física. Pero con gran valentía y esperanza aquellos jóvenes siempre esperaban de parte de Dios esa vida plena de la resurrección que se dará en esta vida al final de los tiempos.

    Dios quiere para todos sus hijos la plenitud de esta vida, espera que nuestra opción de vida siempre sea a favor de la vida digna de hijos de Dios que somos. La vida digna la encontramos en muchas formas en nuestra sociedad, como son: un buen empleo que nos permita mantenernos dignamente a nosotros y a nuestra familia, el ser solidarios con los que tienen poco o les falta lo indispensable (los pobres) con aquellos que se les niegan su derechos humanos, laborales o simplemente su dignidad de seres humanos.

    Por su parte, San Pablo en Tesalonicenses, hace una oración y pide a Dios que esa comunidad de Tesalónica tenga esperanza, don de Dios que se traduce en una vida mejor (resurrección) que Cristo Jesús nos ha prometido. Esa resurrección que podemos ir construyendo en nuestra comunidad con una vida plena de hijos de Dios para nuestras comunidades.

    El Salmo nos da una frase al respecto: “…y al despertarme, espero saciarme de tu vista”. Ese despertar a una vida nueva no es otra cosa que la resurrección, que al final de los tiempos como lo proclamamos en el Credo: Será la plenitud de los elegidos: “resucitaremos para la vida”.

     Finalmente el Evangelio nos narra el dialogo entre el grupo de los Saduceos y Jesús, los primeros no creían en la resurrección. Quieren ponerle una trampa al Maestro, es capciosa la pregunta, pero Jesús les dice que lo importante de los siete hombres que se casan con una viuda sucesivamente no es con quién se casó con ella en este mundo, sino que será la vida plena de la gloria eterna que vivirán aquellos hombres (resurrección).

Por eso la propuesta de Jesús hoy en este domingo es:

+Podamos hacer acciones de vida, como puede ser solidarios con aquellos que nos solicitan un apoyo: aquel limosnero que nos pide una limosna, la viejita que la ayudemos a cruzar una calle o regalar un momento de atención aquella persona que es ignorada por la sociedad por su estado de indigentes.

+Hagamos una opción de vida en este mundo donde vivimos una cultura de muerte, esta opción de vida puede ser que en nuestros negocios o empresas paguemos lo justo a nuestros trabajadores.

+No apoyemos o seamos críticos con aquellos partidos políticos que apoyan o legislen a favor del aborto.

Para que de tal manera, podamos tener conciencia que para Dios: “…Pues para Él todos viven” [o todos vivan (plenitud)].
   
   
   
      





viernes

Misericordia y conversión




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

03.Nov.2019.
XXXI.dom.ord.ciclo: “C”.
Sab 11, 22-12, 2; Salm 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13-14; 2Ts 1, 11-2, 2; Lc 19, 1-10.

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

Las tres lecturas bíblicas que este domingo 31 del tiempo ordinario litúrgico, su tema central es la misericordia de Dios y la conversión, vale decir, irá acompañado a ese don de Dios que es el perdón nuestro compromiso de actitud de cambió. 

     Dios siempre toma la iniciativa ante todo, porque nos ama, somos obra suya, entonces como él quiere a su creación y la busca. Como nos dice la Palabra: “No quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta y viva”. Así hoy en la lectura del libro de la Sabiduría nos lo dice claramente: “Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho…”.

     El Salmo en sus versos nos hace contestación al contenido de la lectura de libro de Sabiduría con estas palabras: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas las criaturas”. Y al final nos dice: “…Da su apoyo el Señor al que tropieza…”. Vuelve a ser muy claro el anhelo de amor y perdón por parte de Dios.

     Por su parte la lectura de la segunda carta a los Tesalonicenses, Pablo, le preocupa mucho que estemos a la altura como cristianos, al decirnos: “…Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado…” y luego continúa: “…Lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe.” Nos queda muy claro la enseñanza de apóstol en que todo cristiano debe de ser santo, dado que la vocación o el llamado que Dios nos ha dado a todos los cristiano católicos es la santidad, pero está no se logra sin la conversión del día a día. 

    Finalmente el Evangelio de Lucas, nos narra la historia de Zaqueo, que era un publicano o pecador, cobrador de impuestos al servicio del imperio romano traidor de su raza hebrea. Además nos dice que era un ladrón. Pero con respecto a la lectura, una idea central de ella es, que Zaqueo tiene un encuentro personal con el maestro (Jesús), podríamos decir que vive un sacramento porque eso significa esta palabra. Zaqueo va en busca de conocer a Jesús, pero como Dios cuando nosotros lo buscamos él se deja encontrar, así Jesús voltea a verlo, ya que estaba arriba de un árbol porque era de baja estatura y la multitud de gente reunida por donde pasaría Jesús no le permitiría verlo, y al paso del maestro lo mira hacia arriba y de le dice: “…Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.”. Entonces ante esa mira y esas palabras Zaqueo siente el encuentro con Jesús en su corazón y le dice que dará la mitad de sus bienes a los pobres y restituirá cuatro veces si ha llegado a defraudar alguien. Al escuchar Jesús esta confesión de conversión por parte de Zaqueo, reconoce que ya este pecador (Zaqueo) está en camino de instaurar su Reino en su vida y tomará una actitud de cambio para él que favorecerá a los demás.  Y concluye Jesús con estas palabras, que nos ilustran sobre la actitud de Dios para con los pecadores: “…el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Por eso en este domingo la propuesta de Jesús es:

+Que los cristianos nos demos cuenta de la dignidad de hijos de Dios que tenemos, dado que al recibir en el bautismo recibimos esa triple dignidad de ser: Sacerdotes, profetas y reyes. Esto nos sirva para buscar estar a la altura de tal dignidad. Haciendo de nuestra vida una conversión constante. 

+Que agradezcamos a Dios en nuestras oraciones su amor y su misericordia, porque él con hechos concretos diariamente nos manifiesta su perdón y su amor,  al acogernos en sus brazos de Padre.

+Que nos acerquemos al sacramento del perdón, la confesión, donde podemos tener como Zaqueo un encuentro personal con Cristo, que nos permite recibir el perdón y  misericordia de Dios, para que así perdonados emprendamos por el bien nuestro una nueva vida de hijos de Dios. 

De tal manera que por todo esto Jesús no diga: “…Hoy ha llegado la salvación a esta casa…” 

    

jueves

Oración y misericordia para alcanzar la humildad





Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


27.Oct.2019.
XXX.dom.ord.ciclo:“c”.
Si 35, 15-17.20-22; Sal 33, 2-3.17-18.19.23; 2Tm 4, 6-8.16-18; 2Co 5, 19; Lc 18, 9-14.


“El publicano regresó a su casa justificado y el fariseo no”.

Los últimos tres domingos, de este tiempo litúrgico ordinario, que estamos celebrando en la Iglesia han coincidido en la palabra con un mensaje: la Oración. Se vuelve fundamental que la oración del cristiano sea un dialogo continúo con Dios, para que esta ayude en nuestra transformación (conversión)  pero también, que nuestro ruego haga efectiva la acción misericordiosa del Señor para nuestra vida y la de los demás.

    En las lecturas de hoy nuevamente nos deja escuchar la voz de Dios sobre la importancia de la oración, misma que nos lleve a cambiar nuestra vida (corazón) para ser humildes y saber actuar con misericordia. En la lectura de Sirácide, nos dice que el Señor no se deja impresionar por apariencias. En nuestra sociedad materializada, vanidosa y vacía, las personas en ocasiones buscan vivir del qué dirán, es decir, de la apariencia. Quieren demostrar lo que no tienen ni lo que no son. Esto significa que viven en la falsedad o en el engaño. En ese sentido a Dios no lo podemos engañar con nuestras falsas expectativas, más bien lo que hacemos es engañarnos a nosotros mismos, por eso él prefiere a los humildes a los sencillos a todos aquellos que no están dentro de esas falsas realidades.

    Dios escucha la oración de todo cristiano, pero le gusta más el ruego del oprimido del sufriente, del despreciado por los esquemas de este mundo. Como nos lo dice la palabra, Dios hace justicia (misericordia) al oprimido. Así lo dice el Salmo 33 hoy: “Escucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas las congojas”. Las palabras de promesa que hace el salmista con respecto a Dios son claras, Él no dejará desamparados a quien espera su poder y su amor.

   Por su parte, San Pablo a Timoteo, nos dice, que el Señor lo salvó y lo sostuvo ante la adversidad a pesar de que todos los abandonaron. Su esperanza no estaba puesto en falsos espejismos sociales de su tiempo, sino que su esperanza estaba puesta en Jesús (Dios) en la salvación que le venía del Altísimo como recompensa de su compromiso por anunciar el Evangelio y vivir como verdadero discípulo la solidaridad para con las comunidades cristinas que le fueron encomendadas. Por eso espera para él y para los cristianos esa misericordia de Dios traducida en la vida del Reino.

   Con respecto al Evangelio de Lucas, Jesús anuncia con la parábola del publicano (recaudador de impuestos) y el fariseo dos actitudes: La del pecador (publicano) que le rogaba a Dios misericordia: “Dios mío, apiádate de mí, que soy pecador”. Por otra parte, la oración falsa del fariseo: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias”. Termina diciendo el Evangelio, que el primero “bajó a su casa justificado, y aquél (el fariseo) no”.

     Para Dios lo que cuenta es la humildad no la soberbia, recordemos que el pecado que cometieron los ángeles caídos (demonios) fue de soberbia, por creerse o sentirse más que Dios. Para nosotros los cristianos debemos tomar en cuenta esta virtud (humildad) como prioritaria, hoy ante las situaciones que vivimos en nuestra sociedad donde lo que cuenta son: los lujos, las apariencias, el dinero, el poder, el sentirme superior a los demás o sentirme el que todo lo sabe.

     Por ello, en este domingo trigésimo ordinario, la propuesta de Jesús hoy es:

+Cultivemos una actitud humilde, misma que nos ayude a tener un acercamiento con los descartados de la sociedad: los más pobres, los emigrantes, los drogadictos, los alcohólicos, los parias de la sociedad, aquellos requieren del apoyo y la misericordia de la sociedad y de la nuestra.

+Que nuestra amistad con Dios, nos permita una oración (comunicación) más profunda con él, para pedirle nos quite nuestro “corazón de piedra” y nos de la fuerza (gracia) para acercarnos a los demás sobre todo aquellos que requieren de nuestra misericordia (solidaridad).

+Luchar contra el egoísmo que tenemos de compararnos con otros, porque queremos ser iguales a ellos (con los poderosos) o simplemente queremos ser más que los demás.

De tal manera, en este domingo la palabra nos dice con respecto a la soberbia que podamos tener:  “…Porque todo el que enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.