sábado

Tengamos esperanza de otro mundo (Reino) es posible construirlo




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

16 de Noviembre de 2025.
XXXIII.dom.ord.ciclo: “C”.
Ml 3, 19-20; Sal 97, 5-9; 2 Ts 3, 7-12; Lc 21, 5-19.

“Si perseveran con paciencia, salvarán sus almas”.

Estamos ante los últimos domingos del tiempo ordinario del año litúrgico católico. Una pauta o clave para entender las lecturas de hoy, es que cuando se va llegando el final de este año litúrgico sale a colación la temática escatológica. ¿Qué significa o qué es la escatología? Tiene que ver con los últimos tiempos o la parusía que es la segunda y definitiva venida de Cristo-Jesús al mundo.

    Las lecturas nos van expresando cómo será la vida del mundo y de los discípulos de Jesús al final de los tiempos. Por eso inicia el libro con el  profeta Malaquías que nos dice que ya viene el día del Señor que será como un horno donde se quemarán los malos y da esperanza a los hijos de Dios al decir que brillará el sol de justicia. Ese calificativo de “Sol de justicia”, es Cristo, es decir la plenitud del creyente con Cristo-Jesús. Aquí Malaquías está prometiendo una vida plena del cristiano en el Reino con Jesús.

    El Salmo 97 refuerza esta visión de Malaquías, al decir: “Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones”. Esa justicia y rectitud es el Reino de Dios entre nosotros, contrario al mundo vigente que habitamos donde las relaciones humanas y entre las naciones son injustas y conflictivas.

    Por su parte San Pablo en su lectura exhorta a los discípulos de Jesús (que somos todos nosotros) a que trabajemos a favor del Reino a construirlo para que reine esos valores de Dios que son: la paz, la justicia, el amor, la solidaridad, el servicio. Muy contrario a los valores actuales de la sociedad que son: el dinero, el poder, la fama, el éxito, el orgullo…

    Por su parte el Evangelio de Lucas nos habla de la profecía de Jesús de la destrucción del Templo que era muy imponente y que para los judíos se sentían orgullosos de esa construcción. Entonces Jesús desarrolla un discurso como Mesías de forma escatológica donde habla del fin de los tiempos, de que llegarán falsos profetas, de las guerras y las revoluciones, de terremotos, epidemias y hambres, de las persecuciones de todos los signos de los tiempos. Todas las vicisitudes que tienen que vivir y padecer los discípulos de Jesús (sufrimientos y hasta asesinato)  ya las estamos viviendo, pero muy importante es que Jesús nos da la esperanza de tener paciencia ante todas esas pruebas porque como nos lo dice. Él estará con nosotros hasta el final. Dado que vale la pena todo lo que pueda suceder como consecuencia por la construcción que hagamos del Reino de Dios entre nosotros.

Por ello ante esta enseñanza y propuesta de Jesús hoy, él nos invita a:

+Desarrollar un sentido cristiano a nuestro trabajo sea la actividad que sea.

+Ayudar a solucionar con pequeñas acciones, con actitud positiva, los problemas sociales que vivimos en nuestra comunidad como pueden ser, el creciente alcoholismo, la drogadicción infantil y juvenil, o la trata de personas como puede ser la prostitución u otras formas de degradación humana.

+Alejarnos de todo aquello que no abone el buen desarrollo armónico de la sociedad como es la corrupción, el generar un tipo de violencia sea familiar o en el barrio.

Para que en esto abone en nuestra vida y pueda decirnos Jesús: “Si se mantienen firmes [constancia], conseguirán la vida [Reino]”.

    
   

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