26.03.2017
IV. dom. Cuaresma, Ciclo: A.
1Sm 16, 1. 6-7. 10-13; Ef 5, 8-14; Jn 9, 1-41.
“Me
puso lodo en los ojos, me lavé y ahora veo…Yo he venido a este mundo para que
se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos”.
Este domingo cuarto de
cuaresma nos prepara las lecturas de la luz, desde la primera de Samuel, donde
el profeta no se deja llevar por apariencias sino que busca con la ayuda del
Espíritu aquel justo (David) que debe de ser ungido para que llegue a ser Rey.
La carta de San Pablo a
los Efesios, nos exhorta a ser hijos de la luz, no de las tinieblas de la
oscuridad de las sombras de muerte, como hoy muchos hermanos nuestros viven y
que son engañados por su propia ceguera espiritual.
Esa oscuridad de
nuestros corazones, viene Jesús a iluminar con su propia vida, con su mensaje y
con sus acciones que es el Reino que él ha querido instaurar entre nosotros que
es de verdad, justicia y paz.
Por eso, la lectura evangélica,
Jesús realiza la sanación de un ciego de nacimiento, que significa también la
sanación de nuestras propias cegueras espirituales, ya que todos hemos tenido o
tenemos ceguera de vivir en el propio pecado.
Como Jesús sanó a ese
ciego también puede sanar nuestras propias limitaciones, o cegueras del alma,
para que tengamos una vida más plena y humana propia de nuestra dignidad de
hijos de Dios, y que hemos recibido en el sacramento por excelencia de la luz que
es el Bautismo.
Por ello en este cuarto
domingo de cuaresma, Jesús nos invita a:
+A reflexionar que
podemos vivir plenamente felices como hijos de Dios, en la gracia y en servicio
de nuestro hermanos, no en la falsa realidad de la oscuridad del egoísmo, del
error y confusión con respecto al bien y el mal.
+A ser luz de los que
nos rodean con nuestras buenas obras, con nuestra actitud positiva y
responsable en lo que se nos ha confiado.
+A tratar de apartarnos
de la oscuridad, es decir, de aquellas sombras de muerte que no nos llevan a
ninguna parte y, que son solo espejismos de este mundo carente de amor y armonía.
