viernes

El uso adecuado de nuestras cualidades


Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

19.Nov.2017.
XXXIII.dom.ord.ciclo.A.
Pr 31, 10-13. 19-20. 39-41; Sal 127, 1-5; 1Ts 5, 1-6; Mt 25, 14-30.

“Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte de la alegría de tu señor”.

Las lecturas dominicales de la liturgia en esta ocasión, tratan del tema de los talentos o cualidades personales. Por ello en la lectura de Proverbios nos habla de las cualidades de una buena mujer, al decirnos: “Una mujer hacendosa…vale mucho más que las perlas”. “Su marido se fía de ella…le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida”. Nos hable de la mujer hacendosa que es una ayuda para su marido, con su trabajo hay progreso en su casa. Pero esta lectura va más allá al decirnos, que con la cualidades de esta mujer se benefician sus vecinos, ayuda a gente necesitada y se compadece de los pobres.

    El Salmo nos habla que como consecuencia de seguir los caminos justos de Dios, al hombre le irá bien en su trabajo y será dichoso en su hogar (felicidad). “Tu mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; tus hijos como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa”.

     La primera carta de Tesalonicenses, Pablo, nos dice en uno de los versos: “No vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente”. Nos exhorta el apóstol a que estemos en el camino del Reino, que trabajemos y vivamos de acuerdo a este buen trabajo que es la vida sensata, espiritual y ayudando al prójimo, todo ello ante el juicio del Señor.

     Finalmente Mateo en su Evangelio, narra la parábola de los talentos o cualidades. Tres siervos que su señor les dio una cantidad a cada uno. Al primero cinco millones, al segundo tres millones y al tercero solo un millón. Siempre se los entregó según la capacidad de cada uno. Se fue, y al regresar les hizo cuentas. Al de cinco millones los trabajó y le entregó otros cinco. Al de Tres le dio de ganancia otros tres. Pero al que sólo le entregó uno le regresó su talento sin dar ganancia. A los otros dos que tuvieron ganancia, los felicitó, les dio más y los invitó a la alegría de su señor. Sin embargo con el que no produjo nada, lo reprochó le quito aún ese talento y lo echo de su alegría (fiesta) es decir, de su presencia.

    Con ello, la lectura invita a saber utilizar adecuadamente nuestros talentos que hemos recibido de parte de Dios. Estas cualidades no son para nosotros de forma egoísta, sino que se nos han encomendado para trabajarlas al servicio de los demás (de nuestra comunidad, de la familia, en el barrio o en el entorno en que nos movemos) Un aspecto sumamente negativo, es que muchas personas que tienen sus talentos hacen uso de ellos, sin embargo, existen la envidia que es muy generalizada en muchas personas y esa envidia que tenemos al otro por lo que hace o tiene no es adecuada ni buena, porque no nos damos cuenta que nosotros mismos somos dueños de otros talentos que los demás no poseen y que Dios nos los ha dado para ponerlos al servicio de la comunidad, solamente está en nosotros ponerlos a trabajar para que demos frutos.

Por ello, en este domingo, la liturgia nos invita a:

+Que nos demos cuenta que tenemos muchas cualidades, pongámonos a trabajarlas para que también nosotros demos frutos abundantes en servicio a los demás.

+Evitemos la envidia de los talentos o cualidades que tienen los demás, porque cada uno de nosotros somos poseedores de cualidades y talentos que los otros no tienen. (Dios da a cada uno su parte)

+Demos a los demás parte de lo que somos o tengamos, porque de esa manera, Dios no se deja ganar en generosidad y nos dará más de lo que hayamos dado.


Que no nos pase como el siervo inútil, que es sentenciado con esta frase del Evangelio: “Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará aun eso poco que tiene”.

Vivir la autoridad pastoral con humildad y servicio



Por: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

05-Nov-2017.
XXXI.dom.ord.ciclo:A.
Ml 1, 14-2, 2. 8-10; Sal 130, 1-3; 1 Ts 2, 7-9. 13; Mt 23, 1-12.

“Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra…Todo lo hacen para que los vea la gente”[…] “Que el mayor entre ustedes sea su servidor…”

Este domingo 31 de la liturgia, está dedicado al tema evangélico de la correcta dirección pastoral. La lectura del profeta Malaquías, nos dice en uno de sus versos: “ustedes se han apartado del camino. Han hecho tropezar a muchos…” Estas palabras van dirigidas de una manera dura a reprender a los malos sacerdotes del pueblo de Israel, que son aquellos que ya no se preocupan por la gloria de Dios y además discriminan en su servicio al pueblo. Lo que el Papa Francisco ha llamado hoy para algunos pastores de la iglesia: “Un clericalismo riguroso y mal entendido.”

     Por su parte el Salmo 130, nos da la frase, que va en sintonía con la actitud humilde y sencilla del buen pastor y servidor, “…Mi corazón no es ambicioso ni mis ojos soberbios; grandezas…no pretendo…Estoy,…Tranquilo y en silencio”.

     En contraste la lectura de Tesalonicenses, San Pablo se nos presenta como el buen modelo de dirección pastoral, nos dice: “Tan grande es nuestro efecto a ustedes, que hubiéramos querido entregarles, no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida”. Es un buen pastor que es cariñoso y preocupado por el pueblo de Dios que se le ha encomendado. Vive en pobreza se sabe desprender de aquello que no les es útil para su misión. No quiere ser ni piedra de tropiezo ni un peso para los demás. Predica el Evangelio y no así mismo.

      Por su parte el Evangelio de Mateo, lectura central de la liturgia, va más allá al decirnos: De “los escribas y fariseos, hagan, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra…Todo lo hacen para que los vean la gente”. Esto nos remite a: Que un represente de la Iglesia puede dar mal testimonio (sea laico, ministro o sacerdote), pero a pesar de eso, su doctrina puede ser evangélica o ser recta doctrina.

    Para los actuales líderes de la iglesia sean laicos o sacerdotes será más creíbles si son congruentes entre lo que predican y lo que viven. Ellos siempre deben de ir por delante en el testimonio y el sacrificio que exige la vivencia del Evangelio.

    Debe de haber una actitud (liderazgo) de humildad y sencillez. Dirigir a la comunidad cristiana no significa escalar niveles sociales o sentirse el intocable ni el santo ni el privilegiado. El liderazgo debe de traducirse en ser hermano, amigo de los demás y actuar como tal. Ser servidor y humilde se vuelven valores esenciales de un buen líder religioso, que Jesús nos lo dice.

Por ello en este domingo, la propuesta de Jesús hoy va en el sentido de:

+Todos los laicos y personas que tengamos un servicio o ministerio lo sepamos brindar gratuitamente y humildemente a la comunidad, porque Jesús nos lo pide en su palabra.

+No porque la Iglesia nos encomiende un servicio o ministerio que podemos dar a los demás, nos sintamos dueños y señores de ese ministerio o servicio dándolo solo a las personas que nos caen bien o que podemos sacar algún provecho.

+El servicio a los demás supone una dosis de humildad y disposición; Los cargos que tengamos no es para el servicio personal o para sentirme un privilegiado ante la comunidad sino de eminente servicio.

Porque si no tomamos las exhortaciones que nos hace nuestro Señor Jesucristo, podemos caer en las duras palabras que les hace a escribas y fariseos: “No imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”.