Por: Héctor Alfonso
Rodríguez Aguilar
05-Nov-2017.
XXXI.dom.ord.ciclo:A.
Ml 1, 14-2, 2.
8-10; Sal 130, 1-3; 1 Ts 2, 7-9. 13; Mt 23, 1-12.
“Hagan, pues,
todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen
otra…Todo lo hacen para que los vea la gente”[…] “Que el mayor entre ustedes
sea su servidor…”
Este domingo 31
de la liturgia, está dedicado al tema evangélico de la correcta dirección
pastoral. La lectura del profeta Malaquías, nos dice en uno de sus versos: “ustedes se han apartado del camino. Han hecho
tropezar a muchos…” Estas palabras van dirigidas de una manera dura a
reprender a los malos sacerdotes del pueblo de Israel, que son aquellos que ya
no se preocupan por la gloria de Dios y además discriminan en su servicio al
pueblo. Lo que el Papa Francisco ha llamado hoy para algunos pastores de la
iglesia: “Un clericalismo riguroso y mal entendido.”
Por su parte el Salmo 130, nos da la
frase, que va en sintonía con la actitud humilde y sencilla del buen pastor y
servidor, “…Mi corazón no es ambicioso ni
mis ojos soberbios; grandezas…no pretendo…Estoy,…Tranquilo y en silencio”.
En contraste la lectura de Tesalonicenses,
San Pablo se nos presenta como el buen modelo de dirección pastoral, nos dice: “Tan grande es nuestro efecto a ustedes, que
hubiéramos querido entregarles, no solamente el Evangelio de Dios, sino también
nuestra propia vida”. Es un buen pastor que es cariñoso y preocupado por el
pueblo de Dios que se le ha encomendado. Vive en pobreza se sabe desprender de
aquello que no les es útil para su misión. No quiere ser ni piedra de tropiezo
ni un peso para los demás. Predica el Evangelio y no así mismo.
Por su parte el Evangelio de Mateo,
lectura central de la liturgia, va más allá al decirnos: De “los escribas y
fariseos, hagan, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen
una cosa y hacen otra…Todo lo hacen para que los vean la gente”. Esto nos
remite a: Que un represente de la Iglesia puede dar mal testimonio (sea laico,
ministro o sacerdote), pero a pesar de eso, su doctrina puede ser evangélica o ser
recta doctrina.
Para los actuales líderes de la iglesia
sean laicos o sacerdotes será más creíbles si son congruentes entre lo que
predican y lo que viven. Ellos siempre deben de ir por delante en el testimonio
y el sacrificio que exige la vivencia del Evangelio.
Debe de haber una actitud (liderazgo) de
humildad y sencillez. Dirigir a la comunidad cristiana no significa escalar
niveles sociales o sentirse el intocable ni el santo ni el privilegiado. El
liderazgo debe de traducirse en ser hermano, amigo de los demás y actuar como
tal. Ser servidor y humilde se vuelven valores esenciales de un buen líder religioso,
que Jesús nos lo dice.
Por ello en este
domingo, la propuesta de Jesús hoy va en el sentido de:
+Todos los
laicos y personas que tengamos un servicio o ministerio lo sepamos brindar
gratuitamente y humildemente a la comunidad, porque Jesús nos lo pide en su
palabra.
+No porque la
Iglesia nos encomiende un servicio o ministerio que podemos dar a los demás,
nos sintamos dueños y señores de ese ministerio o servicio dándolo solo a las
personas que nos caen bien o que podemos sacar algún provecho.
+El servicio a
los demás supone una dosis de humildad y disposición; Los cargos que tengamos
no es para el servicio personal o para sentirme un privilegiado ante la
comunidad sino de eminente servicio.
Porque si no
tomamos las exhortaciones que nos hace nuestro Señor Jesucristo, podemos caer
en las duras palabras que les hace a escribas y fariseos: “No imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario