miércoles

La fuerza que nos da el Espíritu

 8 de Junio de 2025.

Domingo de Pentecostés, Ciclo: C.

Jn 20, 19-23.



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar 

"Cómo el  Padre me ha enviado, así también los envío yo. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: Reciban al Espíritu Santo".

En este domingo, aún de primavera, toda la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés. Son 50 días después del domingo de la resurrección. Hemos caminado como comunidad de fe todo este tiempo festivo y favorable de la Pascua.  Vivimos este  ciclo importantes celebraciones como son: El domingo de la Divina Misericordia, el del buen pastor, la Ascención del Señor. Hoy hemos llegado a la fiesta culmen del Espíritu Santo.

Es muy importante en la historia de la comunidad cristiana este momento significativo. Hoy lo es para toda la asamblea universal de creyentes, porque nos recuerda que hemos recibido la fuerza del Espíritu, así nos lo hace ver la lectura evangélica de Juan. Ese Espíritu de Dios que fue trasmitido por el propio Jesús al soplarles ese neuma (aliento, fuerza, espíritu).

Pero también, va ese regalo del Espíritu a los  discípulos con la "estafeta" (compromiso)  del envío. A ser una iglesia en salida -como nos lo exhortó el Papá Francisco-, para evangelizar y ser evangelizada. 

Por ello, la propuesta de Jesús hoy es:

Ser discípulos de Jesús en salida con la fuerza del Espíritu Santo a las periferias existenciales de las personas; ahí donde la gente sufre de incomprensión de abandono de tristeza de enfermedad para ir y llevar ese aliento de vida que el Espíritu nos da y que las personas necesitan.

Asumir ese Espíritu de Cristo y transformar nuestra sociedad con pequeñas acciones en beneficio de las personas. Pero también, nuestra Iglesia que con el tiempo se ha petrificado en estructuras herrumbrosas en nombre de la formas ya no efectivas e inventivas y que están por esa falta de fuerza vivificante que solo la da el Espíritu.

Cambiar los signos poco evangélicos o de muerte  de nuestra comunidad por aquellos signos de vida, que se traducen en armonía familiar y vecinal, en fomento a los valores de solidaridad de respeto de colaboración de oportunidades. Para vivir un espíritu de paz y justicia para todos.







1 comentario:

  1. Saludos estimado amigo Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar y gracias por compartir estas reflexiones .

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