25 de Mayo de 2025.
VI Domingo de Pascua, Ciclo C.
Jn 14, 23-29.
"El Espíritu Santo les recordará todo cuánto les he dicho".
El pasaje del Evangelio de San Juan 14, 23-29 es parte del discurso de despedida de Jesús a sus discípulos antes de su pasión, muerte y resurrección. En este texto, Jesús les ofrece consuelo, esperanza y una profunda revelación sobre la relación entre Dios, Él, el Espíritu Santo y quienes lo aman.
El Amor y la Morada Divina (Jn 14, 23-24)
Jesús comienza con una afirmación central: "El que me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él."
- El amor como obediencia: Para Jesús, el amor no es solo un sentimiento, sino una acción. Amar a Jesús significa guardar su palabra, es decir, vivir de acuerdo con sus enseñanzas y mandamientos. No se trata de una obediencia ciega, sino de una respuesta de amor que lleva a conformar la vida a la voluntad divina.
- La iniciativa de Dios: La respuesta de Dios es aún más asombrosa. Si el discípulo ama a Jesús, el Padre también lo amará. Esta es una relación recíproca de amor que culmina en una morada divina. El Padre y el Hijo vienen a hacer su hogar en el corazón del creyente. Esto subraya la cercanía e intimidad que Dios desea tener con la humanidad, una presencia constante y transformadora que va más allá de cualquier límite físico.
- La palabra no es propia: Jesús aclara que sus palabras no son invención suya, sino que proceden directamente del Padre que lo envió. Esto enfatiza la autoridad divina de sus enseñanzas y la unidad profunda entre el Padre y el Hijo en su misión salvadora.
La Promesa del Paráclito: El Espíritu Santo (Jn 14, 25-26)
Consciente de su próxima partida, Jesús promete a sus discípulos un Consolador, un Ayudador: "El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho."
- El
"Paráclito": Esta palabra griega tiene múltiples significados: Consolador, Abogado, Ayudador. El Espíritu Santo no los dejará solos ni desamparados. Será una presencia activa que los acompañará en todo momento.
- Enseñanza y Recuerdo: El Espíritu Santo tendrá una doble función crucial: enseñar y recordar. Esto significa que el Espíritu profundizará la comprensión de los discípulos sobre las enseñanzas de Jesús y les traerá a la memoria todo lo que Él les había dicho. No se trata de nuevas revelaciones que contradigan lo ya enseñado, sino de una iluminación interior que les permitirá aplicar las palabras de Jesús a las situaciones concretas de sus vidas y de la Iglesia naciente. El Espíritu asegura la continuidad y la fidelidad al mensaje de Jesús.
La Paz de Cristo y la Alegría en su Partida (Jn 14, 27-29)
Jesús les deja un regalo invaluable: "Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde."
- La Paz de Cristo: Esta paz no es la ausencia de conflictos externos, ni la falsa seguridad que ofrece el mundo. Es una paz interior profunda, fruto de la reconciliación con Dios y de la certeza de su presencia. Es una paz que supera las pruebas y las tribulaciones, una paz que ancla el corazón en la confianza divina.
- Invitación a la alegría: Jesús les dice: "Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es más grande que yo." Aunque su partida física les cause tristeza, Jesús los invita a verla con alegría. Su regreso al Padre no es un abandono, sino la culminación de su misión y el inicio de una nueva forma de presencia a través del Espíritu Santo. Además, su ida al Padre significa su glorificación, y para aquellos que lo aman, esto debería ser motivo de gozo. La afirmación "el Padre es más grande que yo" no implica una inferioridad de Jesús en su naturaleza divina, sino que subraya su misión como Hijo enviado por el Padre y su retorno a la gloria del Padre.
- Propósito de la revelación: Jesús les dice estas cosas "antes de que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean." Él está preparando a sus discípulos para los eventos futuros, para que, al verlos realizarse, su fe se fortalezca y comprendan el plan divino.
La propuesta de Jesús hoy es:
Este pasaje es una fuente de consuelo y esperanza para los creyentes de todos los tiempos. Nos invita a:
- Vivir en el amor y la obediencia: Nuestro amor a Jesús se manifiesta en la práctica de sus palabras. Es a través de esta obediencia amorosa que experimentamos la presencia de Dios en nuestra alma.
- Confiar en el Espíritu Santo: El Espíritu Santo es nuestro guía y maestro. Nos ayuda a comprender la Escritura, a recordar las enseñanzas de Jesús y a aplicarlas en nuestra vida diaria.
- Experimentar la paz de Cristo: En medio de las dificultades del mundo, Jesús nos ofrece una paz que nadie más puede dar. Es una paz que nace de la fe y de la certeza de la presencia divina.
- Alegrarse en el plan de Dios: Aunque no siempre comprendamos los caminos de Dios, estamos llamados a confiar en su plan y a encontrar alegría en la certeza de que Él obra para nuestro bien.
En definitiva, este evangelio nos recuerda que, a pesar de la ausencia física de Jesús, su presencia es real y constante en nuestras vidas a través del amor que guardamos por Él, la morada del Padre y el Hijo en nosotros, y la guía incesante del Espíritu Santo que nos conduce a toda la verdad y nos regala su paz inquebrantable. Así como de la comunidad de creyentes en nuestras asambleas (Misas, CEBs, grupos parroquiales) pero también en la cotidianidad de todos los que sufren, de los migrantes, de los descartados de la sociedad.

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