Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
1 de Febrero de 2025.
IV domingo ordinario. Fiesta de la Presentación del Señor. Ciclo: "A".
Mal 3, 1-4; Sal 23, 7-10; Heb 2, 14-18; Lc 2, 22-40.
"Mis ojos han visto al Salvador".
Este domingo celebramos la fiesta de la Presentación del Señor. ¿Qué significa esto? Es como lo dice hoy el Evangelio, es la presentación que se hace de Jesús en el templo de Jerusalén por parte de sus padres: "Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Las lecturas de la liturgia dominical inician con el texto del profeta Malaquías, que en una frase anuncia ese acto de la presentación que harán los padres de Jesús con el tiempo, al decirnos: "...De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quienes ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quienes ustedes desean. Miren: Ya va entrando...".
El Salmo 23 sigue el tono de la temática de la visita de Jesús al templo, al decirnos en el verso: "¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va entrar el rey de la gloria".
Las enseñanzas que nos deja el texto a los Hebreos sobre la figura de Jesús, nos habla que él ha venido a ser uno de nosotros tomando nuestra condición humana para salvarnos al ser mediador entre los hombres y Dios (Padre). Esa condición de ser hombre así mismo lo llevó a sufrir como nosotros.
Finalmente el texto del Evangelio, nos narra el relato de la presentación de Jesús en el templo y el encuentro con dos personajes que son Simeón y Ana, los dos profetizan lo que significa ese niño para el pueblo de Israel y lo que implicaba incluso para su madre María: "Este niño ha sido puesto para ruina y surguimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma". Dado que era el Mesías esperado, que para el pueblo Hebreo era una aspiración fundamental que significaba la liberación de su pueblo en todos los sentidos. Y el hecho de que para estos dos personajes que eran de vida virtuosa, para ellos el ver al mesías esperado es algo concluyente para su vida y la coronación de toda una vida de sacrificios y oraciones en torno al gran templo de Jerusalén, pero también el vislumbre (esperanza) de una nueva vida para el pueblo de Israel y para todos los hombres.
Por ello las lecturas nos invitan a la Propuesta de Jesús [que] hoy tiene para nosotros:
+Que tengamos y hagamos esperanza a los demás, con respecto a que podamos sobreponernos a tantas dosis de penalidades que vivimos, a través de pequeñas acciones que puedan trasformar nuestra realidad inmediata.
+Cada vez que vayamos al templo, lo tomemos como una oportunidad de reunirnos con la comunidad (los demás creyentes) para ofrecer a Dios aquellas cosas que hayamos hecho en bien a favor de nuestra familia, amigos y vecinos. Y también nos ayude a reflexionar para ver nuestras debilidades y tomar un propósito de superarlas para estar en plena comunión con los hermanos o la comunidad.
+Que reconozcamos siempre a Jesús como nuestro Señor y salvador, que esa confesión de fe nos ayude para realizar una presentación nuestra de lo que podemos hacer en favor de la comunidad parroquial o nuestro trabajo.
Por ello, en este domingo de la Presentación del Señor, podamos decir como lo dijo Simeón:
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido,porque mis ojos han visto a tu Salvador..."

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