Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
23-Febrero-2020.
VII. dom. ord. ciclo: "A".
Lev 19, 1-2. 17-18; Sal 102, 1-4. 8. 10.12-13; 1 Cor 3, 16-23; Mt 5, 38-48.
"Amén a sus enemigos"
Las lecturas de este domingo son todo un desafío para aquellos que se dicen o pretenden ser Cristianos. Vivimos tiempos muy encontrados, tiempos difíciles para todos, la violencia pernea a parte de la sociedad mundial, muchos países viven o están en crisis permanentes donde la guerra, el odio y la inseguridad es el pan cotidiano de su existencia. México como nación no es la excepción vive de forma continua en tribulación. Que este día asesinaron a 70 personas que otro día a 90 y así día a día, el odio y la venganza están presentes y son noticia de los medios de comunicación.
El domingo pasado las lecturas se centraron en la Ley, en este caso, es a los mandatos que Dios quiere para sus hijos o su pueblo. Y cómo esa ley antigua mosaica Cristo vino no para anularla sino para superarla con una nueva ley que se llama Amor. Es precisamente en este domingo que siguiendo con la misma tónica, nos presentan las lecturas el tema del amor y la misericordia. Osea la aplicación de esa nueva ley del amor en misericordia para con todos.
Es un verdadero desafío para todos los cristianos el poner en práctica la propuesta que Dios nos hace a través de su Palabra, llevar al extremo y la radicalidad del amor. En el pasado había una ley que llamaban del Talión: "Ojo por ojo, diente por diente", o sea, tú me das yo te doy. Se requiere de toda una verdadera conciencia cristiana vivir con otra norma que es la que normalmente es justificable: "Haces te hago", para que salga de nuestro interior otra del perdonar, el no devolver mal por mal, sino bien por mal.
La lectura de Levítico, nos invita a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Nos invita a que vivamos la santidad en nuestra vida. ¿Qué significa ser santos? la respuesta es aquella persona que es bondadosa y que tiene una buena relación con Dios. La invitación que Dios nos hace a la santidad es porque él mismo por naturaleza es santo, entonces como creación que somos de él quiere que nosotros también seamos santos (buenos).
A pesar de tener nuestras flaquezas (faltas) Dios no nos condena, sino que trata de conducirnos al buen camino, a hacer de nuestra vida aquello que le agrada a él y es bueno para con nosotros. Por eso no dice en el Salmo hoy: "El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados".
Pablo en su primera carta a los Corintios, nos dice que nosotros somos pertenencia de Dios, y como Dios es un ser infinitamente bueno y misericordioso, quiere que nosotros seamos igual. Sabemos que muchas veces esto que Dios quiere va en contra de nuestros intereses o de nuestros instintos humanos, por eso debemos de luchar por aquello que debemos ser y que Dios aprueba.
Por su parte, Mateo en el Evangelio nos presenta la enseñanza que Jesús nos hace. Jesús nos invita a vivir la radical del Evangelio de una forma que a los ojos del mundo es absurda o que no entienden. Nos invita a ir más allá de ir contra nuestro instinto y buscar aquello que nos lleva a ser mejores. "Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil". Vale decir, ir más allá - el plus ultra- de la vida cristiana. Porque quiere Dios que seamos santos o sea perfectos como lo es él mismo.
Por ello, en este séptimo domingo ordinario, la Propuesta de Jesús hoy es:
+Pidamos por aquellas personas de nuestra comunidad que hacen el mal y que viven inmersos en esa sintonía, para que Dios que es bueno y poderoso les toque su corazón y los haga recapacitar que el camino de la vida que han tomado los lleva al abismo.
+Tratemos personalmente de interiorizar esto que Dios nos pide en este domingo, de hacer bien por mal, porque un principio rector en la vida de todo cristiano es luchar contra el mal haciendo siempre el bien.
+Ver en el hermano (semejante) el rostro de Dios, para que de tal manera lo tratemos bien, a pesar de que aveces existe en las personas prepotencia o altanería como muchas veces nos ha tocado vivirlo como experiencia en el trato a los demás.
Para que de tal forma, la palabra de Dios, nos nos vaya a cuestionar sobre nuestro comportamiento alejado del hermano: "Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?".
Es un verdadero desafío para todos los cristianos el poner en práctica la propuesta que Dios nos hace a través de su Palabra, llevar al extremo y la radicalidad del amor. En el pasado había una ley que llamaban del Talión: "Ojo por ojo, diente por diente", o sea, tú me das yo te doy. Se requiere de toda una verdadera conciencia cristiana vivir con otra norma que es la que normalmente es justificable: "Haces te hago", para que salga de nuestro interior otra del perdonar, el no devolver mal por mal, sino bien por mal.
La lectura de Levítico, nos invita a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Nos invita a que vivamos la santidad en nuestra vida. ¿Qué significa ser santos? la respuesta es aquella persona que es bondadosa y que tiene una buena relación con Dios. La invitación que Dios nos hace a la santidad es porque él mismo por naturaleza es santo, entonces como creación que somos de él quiere que nosotros también seamos santos (buenos).
A pesar de tener nuestras flaquezas (faltas) Dios no nos condena, sino que trata de conducirnos al buen camino, a hacer de nuestra vida aquello que le agrada a él y es bueno para con nosotros. Por eso no dice en el Salmo hoy: "El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados".
Pablo en su primera carta a los Corintios, nos dice que nosotros somos pertenencia de Dios, y como Dios es un ser infinitamente bueno y misericordioso, quiere que nosotros seamos igual. Sabemos que muchas veces esto que Dios quiere va en contra de nuestros intereses o de nuestros instintos humanos, por eso debemos de luchar por aquello que debemos ser y que Dios aprueba.
Por su parte, Mateo en el Evangelio nos presenta la enseñanza que Jesús nos hace. Jesús nos invita a vivir la radical del Evangelio de una forma que a los ojos del mundo es absurda o que no entienden. Nos invita a ir más allá de ir contra nuestro instinto y buscar aquello que nos lleva a ser mejores. "Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil". Vale decir, ir más allá - el plus ultra- de la vida cristiana. Porque quiere Dios que seamos santos o sea perfectos como lo es él mismo.
Por ello, en este séptimo domingo ordinario, la Propuesta de Jesús hoy es:
+Pidamos por aquellas personas de nuestra comunidad que hacen el mal y que viven inmersos en esa sintonía, para que Dios que es bueno y poderoso les toque su corazón y los haga recapacitar que el camino de la vida que han tomado los lleva al abismo.
+Tratemos personalmente de interiorizar esto que Dios nos pide en este domingo, de hacer bien por mal, porque un principio rector en la vida de todo cristiano es luchar contra el mal haciendo siempre el bien.
+Ver en el hermano (semejante) el rostro de Dios, para que de tal manera lo tratemos bien, a pesar de que aveces existe en las personas prepotencia o altanería como muchas veces nos ha tocado vivirlo como experiencia en el trato a los demás.
Para que de tal forma, la palabra de Dios, nos nos vaya a cuestionar sobre nuestro comportamiento alejado del hermano: "Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?".
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