Por
Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
24.Sep.2017.
XXV.dom.ord.ciclo:A.
Is 55, 6-9; Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18; Flp
1, 20-24. 27; Mt 20, 1-16.
“¿O
vas a tener rencor porque yo soy bueno?”
La primera lectura de
Isaías, nos hace una serie de exhortaciones como estás: “Busquen al Señor mientras lo puedan encontrar” (podría decir mientras
tengan vida) “Invóquenlo mientras está
cerca” (siempre Dios puede ser encontrado) “Que el malvado abandone su camino” (que busque su conversión su
purificación) “Y el criminal su planes”
(Nos dice al respecto la misma lectura: “Mis
pensamientos no son los pensamientos de ustedes”, se refiere a los pensamientos
de Dios) Y lo reafirma un verso: “Sus caminos no son mis caminos” Todas estás
invitaciones nos las hace Dios, porque quiere que nosotros estemos a la altura
de una vida digna y en plena sintonía con su Reino.
El Salmo, los dos últimos versículos nos
habla de la misericordia de Dios, de su generosidad, de su bondad y de su amor
para nosotros, así como de su justicia, y que siempre está cerca con quien lo
busca y cerca de quien lo invoca (está afirmación reafirma lo que nos dice la
lectura del profeta Isaías).
Por su parte San Pablo a los filipenses: el apostol tiene un dilema, entre permanecer con vida y servir a sus
hermanos o morir para estar en el encuentro permanente con Jesús. Pero
finalmente él se da cuenta que en el servicio, en la labor apostólica, es un
modo de encontrar a Cristo en los demás. Además que ese servicio está
trabajando en favor del Reino instaurado por Jesucristo en la tierra.
Finalmente, la liturgia de la palabra en
el Evangelio de Mateo, trata de la parábola de los trabajadores de la viña. Nos dice de la búsqueda de un generoso propietario de una viña, que busca la
contratación de trabajadores para que hagan su labor, va desde temprano a
contratar y los hace con pago de un denario al día. Así sucesivamente va a
media mañana, en la tarde y a media tarde a seguir contratando trabajadores. Al
final, sale al caer la tarde (ya casi en la noche) y encuentra sentados en la
plaza a unos trabajadores y les pregunta:
“Cómo es que han estado todo el día sin
trabajar”…ellos responden: “Nadie nos
ha contratado”. Y los invita a que vayan a trabajar a su viña. Al final les
paga primero a los que llegan al final con un denario, y así sucesivamente,
hasta que llega con los que tuvieron todo el día trabajando y les paga los
mismo. Estos últimos se inconforman porque reciben el mismo salario de los que
han llegado al final. Pero el dueño de la viña, les dice que es justo porque
les ha pagado lo que han convenido desde el principio, y se defiende: diciendo: “¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo
quiero? ¿O vas a tener rencor porque yo
soy bueno?” Y remata diciendo que los últimos serán los primeros y los
primeros serán los últimos. Es decir, El
trabajo y el servicio al Reino se pueden hacer en cualquier momento, basta que
como cristianos comprometidos nos decidamos por los valores evangélicos y hacer
de nuestra vida una existencia agradable a Dios y en servicio a los hermanos.
Por eso en este domingo
de exhortación a realizar nuestra vida en servicio a favor del Reino, nos
invita a:
+Buscar trabajar en favor
del Reino en acciones concretas a los demás, como puede ser, ayudar aquellos
emigrantes que vienen desde lejos en búsqueda de un nuevo porvenir, otorgándoles una moneda o algún taco para su
hambre.
+Que hay muchos buenos
católicos, evangelizadores potenciales, que no han sido invitados a participar
ni se les ha dado responsabilidad. No tienen oportunidad, no tienen canales
para su buena voluntad, que sean invitados por medio de mecanismos adecuados y oportunos que haga la vicaría, la parroquia o la diócesis.
+No caer en el peligro de
concentrar responsabilidades, servicios y trabajos apostólicos en unas pocas
personas, siempre las mismas, y el resto tiene poco oportunidad. Concientizarnos
de que las acciones eclesiales no son exclusivas de unos cuantos, sino que
todos como bautizados estamos llamados e invitados a trabajar en favor de la
Iglesia, expresada en la parroquia, en la colonia o en la comunidad.
Porque en este domingo el
Evangelio nos invita: A ser servidores del Reino.

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