La radicalidad de vida que propone Jesús a sus seguidores, es evidente en esta frase evangélica que hoy tomamos para iniciar la reflexión de este pasaje de la escritura.
Hay un libro muy recomendado que deberíamos leer, porque nos ayudará mucho a entender el mensaje de Jesús y su perspectiva comprometedora para la vida. Dicha obra es 'Evangelios molestos' del escritor italiano Alessandro Pronzato En ese tono "molesto" parece estar escrito este texto dominical que hoy nos ocupa.
Jesús se dirige a sus discípulos y les dice, que si prefieren a su familia y así mismos más que a él y a su proyecto no puede ser sus discípulos. Y luego pone 2 parábolas, para reforzar lo anteriormente dicho.
La primera, es la del constructor que va hacer una torre y antes saca cuentas de cuánto le costará y calcula si podrá terminarla. Y no se expone a la burla pública por no poder concluirla (hacer el ridículo).
La segunda, el rey que saca sus tanteadas para ver si puede combatir a otro rey que trae el doble de sus tropas y para evitar la derrota en pérdidas humanas y materiales, enviaría una embajada de paz.
Jesús lo que nos propone hoy es, que los seguidores de Jesús tomemos muy en serio lo que implica ser cristianos, y trabajemos por los valores del Reino. Incluso, que sea por encima de nuestros intereses; sean de horario, día, lugar, inclinaciones, expectativas, etcétera.
Porque el seguimiento de Jesús no es cosa fácil, requiere su esfuerzo y compromiso. Lleva muchas veces a qué nosotros mismos dejemos condiciones de confort, seguridad, instalación y otras tantas, para poder vivir los valores de la comunidad, de los pobres o despreciados del mundo y trabajar por el Reino que Jesús vino a instaurar.

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