21 de Septiembre de 2025.
25° domingo ordinario, ciclo: C.
Lc 16, 1-13.
"No pueden servir a Dios y al dinero"
Parecería que está dicotomía de elegir entre Dios, el ser espiritual que nos ayuda a darle sentido a nuestra vida; y el dinero, la parte material que nos brinda cubrir necesidades para vivir en este mundo de organización social, son para el Evangelio incompatibles.
Este evangelio de Lucas nos invita a vivir y a tener una perspectiva cristiana con respecto al dinero. San Agustín decía, "que el dinero es el estiércol del demonio". Sabemos que el dinero cuando en este sistema corrupto, excluyente e injusto del capitalismo se le pone en primer lugar como valor supremo en la sociedad, por encima de verdaderos valores humanos como: la solidaridad, la caridad, el trabajo, la persona, la justicia. Es que se convierte en un verdadero ídolo que pretende desbancar a Dios de su lugar y poner en desarmonia la convivencia social.
Ya Marx en su filosofía o ideología, hablaba sobre la "lucha de clases", está dinámica dialéctica de oposición se da en las sociedades precisamente por las desigualdades e injusticias generadas cuando al dinero o el capital se le pone por encima de la persona humana o de la colectividad.
Ante ello, el mensaje de Jesús hoy, nos pone en aviso a los cristianos, que trabajemos no para acumular dinero o bienes materiales e incluso de una forma ilícita como robando o explotando, sino que lo tengamos para que nos ayuden a vivir de forma digna y que podamos con esos mismos bienes materiales prestar ayuda o solidaridad con aquellos más pobres, descartados de la población o vulnerables que requieren de nuestro apoyo.

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