- 27 de Abril de 2025.
- II Domingo de Pascua. Ciclo: C.
- Jn 20, 19-31.
"Ocho días más tarde apareció Jesús".
Este texto del Evangelio de San Juan de este segundo domingo de Pascua, nos narra dos acontecimientos, que se llevan a acabo en dos momentos o tiempos diferentes. El primero fue el domingo de la resurrección de Jesús, donde nos dice la narración, que fue por la tarde. El segundo, fue ocho días despues.
En la primera aparición, el mismo domingo de la resurrección, pero ya por la tarde, Jesús resucitado se les aparece a sus apóstoles. Que se encuentran reunidos a puertas cerradas por temor. No vaya a ser que las autoridades judías los agarren y les puedan hacer lo mismo que a Jesús.
En ese primera aparición, ellos reconocen a su su maestro. Y él les entrega tres regalos: uno es la Paz al decirles: " La Paz esté con ustedes". Desde entonces hasta ahora, siempre el primer resultado que tengamos nosotros como individuos, cómo familia o como sociedad o comunidad al encontrarnos con Jesús será la Paz. No será qué la sociedad mexicana no tenga a Jesús entre sus familias y comunidades, que vivimos una violencia que apesta?
Luego el segundo regalo que les hace es el Espíritu Santo, al soplarles sobre ellos. Ese Espíritu de Jesús que es de misericordia, de compasión, de solidaridad y tantos otros valores. Que nosotros recibimos como seguidores o discípulos de Jesús el día de nuestro bautismo. Nos toca a cada uno de nosotros trabajar para manifestar ese mismo espíritu ante nuestras comunidades.
Y el tercer regalo que les hace es el perdón o la reconciliación: "Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen. Y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Ese mismo día Jesús instituye el sacramento de la confesión.
Luego viene la otra escena, la de Tomás. Ese discípulo no estaba reunido cuando se les aparece ese domingo por la tarde a los Apóstoles. Ellos le dicen, que Jesús se les apareció y estuvo con ellos. Pero el duda. No cree. Ante todo la evidencia. "El ver para creer". Y va más allá de forma desafiante, al decirles querer ver y tocar las huellas de la pasión dejadas en el cuerpo de Jesús.
Pasan 8 días después y en esa reunión si está Tomás. Vuelve aparecer Jesús. He inmediatamente el resucitado se dirige al incrédulo, para decirle que toque su mano y su costado para que crea. No le queda otra al discípulo exclamar: Señor mío! Y Dios mío! Y remata Jesús diciendo: " Ahora crees, porque me has visto, felices los que creen sin haber visto".
Está claro que para Dios es muy importante la fe. Sin ella carecemos de la fuerza necesaria para que Dios obre en nuestra vida. Dice la escritura que si tuviéramos una poquita de fe como una semilla de mostaza, diríamos a un árbol desplante y plantate a medias del mar y lo haría o a los montes que se mueva. Y ellos se moverían.
La fe es un don que Dios nos da muy grande. Es demasiado poderoso porque con la fe tenemos de nuestra parte toda la fuerza de Dios. Cultivemos el don de la fe cada día, pidiéndole a Dios un poco cada vez en nuestra oración.
.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario