Domingo de la Solemnidad de la Pascua de la Resurrección del Señor. Ciclo: C.
Jn 20, 1-9.
Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.
"Jesús debía resucitar de entre los muertos".
La narración de este pasaje del evangelio de Juan, nos narra como María Magdalena encuentra el sepulcro vacío sin el cuerpo de Jesús. Solamente encuentran la evidencia de los lienzos y el sudario con que habían envuelto el cuerpo y el rostro de Jesús. Los encuentra en el suelo los lienzos y el sudario doblado aparte. Maria Magdalena al ver esto corre y le avisa a Pedro y a Juan. Estos al tener está noticia corren hasta donde está el sepulcro para ver qué ha pasado con el cuerpo de Jesús. Juan llega primero ve desde fuera pero no entra. Y Pedro después llega y se mete al interior para ver la escena. Juan se anima e ingresa al interior del sepulcro y parece como si se le abriera la inteligencia (iluminación) ve y cree lo que decían las escrituras, que Jesús debía de resucitar de entre los muertos.
Este Evangelio parece ser escrito en clave. Lo curioso que en este texto no se aparece Jesús en su cuerpo resucitado para manifestarse personalmente, sino que va en la línea de la fe. Es que ellos tienen que entender o comprender que Jesús ha resucitado y no se han llevado su cuerpo a otro lado. La clave en fe la tiene Juan, que cree porqué ya anuncian las escrituras que Jesús debe de resucitar y él ata cabos como decimos al ver el sepulcro vacío y los lienzos junto con el sudario.
Esta lectura nos ratifica que es fundamental en la fe cristiana que creamos en la resurrección de Jesús y en la resurrección de los muertos al final de los tiempos, cuando sea la parusia y el juicio final como lo proclamamos en el Credo de los apóstoles y el niceno-constantinopolitano.
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