Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
13.Oct.2019.
XXVIII.dom.ord.ciclo:C.
2 Re: 5,14-17;Sl: 97, 1.2-3ab.3cd-4; 2Tim:2,8-13;Lc:17,11-19.
¿No ha habido
nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?
La primera
lectura de la liturgia de este domingo junto con el Evangelio están estrechamente
relacionadas. Para las dos, la temática son el agradecimiento y la fe. Una supone
a la otra. Sea como antecedente o como consecuente. La lectura del segundo libro de
los Reyes nos habla de un general (oficial) que no era del pueblo elegido
sino que era pagano, sin embargo le solicita por su fe a Eliseo su curación de
la lepra. El profeta le dice, que se bañe 7 veces en el río Jordán. Es decir, le
pide a Naamán que se purifique (para nosotros sería que busquemos siempre un
camino de conversión).
Después de lograr su sanación, regresa a
Eliseo y le ofrece regalos como agradecimiento por aquella curación y quedar
limpio de su enfermedad. Y como el profeta se niega a recibir un “pago” a
cambio de un milagro que se acaba de operar en este general del ejército. Ante
la negativa del profeta, entonces Naamán pide llevarse tierra de ahí para
construir un altar y entonces dar culto y alabanza a ese verdadero Dios que lo
curó por intervención de Eliseo.
El agradecimiento se da como respuesta de la primera lectura (2 Reyes) con el Salmo 97 con estas palabras: “Cantemos
al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas…una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel” Es la tónica que nos hablan del poder de
Dios y la alabanza que debemos hacer como agradecimiento de la acción bondadosa de
Dios.
La lectura del Evangelio de Lucas sigue con el mensaje en sintonía con el texto de 2 Reyes. Los diez leprosos que le pedían a Jesús su
ayuda o apoyo (misericordia) para su curación, con estas palabras: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!” Sabemos que la
enfermedad de la lepra en tiempos de Jesús ocasionaba una exclusión del que la
padecía en relación con la comunidad. Entonces Cristo, les dice: “Vayan a presentarse con los sacerdotes” y
mientras iban de camino sanaron, de esos diez enfermos, sólo uno regresó a agradecerle
a Jesús por su sanación. Entonces el maestro interpeló el porqué de los diez enfermos solo
uno (extranjero) regresara a dar gloria a Dios. Y dice estás últimas palabras: “Tú fe te ha salvado” En el evangelio de
hoy, fe y agradecimiento van de la mano. Por eso Pablo en la segunda carta a
Timoteo, nos dice, que por su fe “sobrellevo
todo por amor a los elegidos, para que también ellos alcancen en Cristo Jesús la
salvación...” Con esta frase nos habla de la actitud presentada por los tres protagonistas principales en las lecturas: Eliseo, Jesús y Pablo, ellos se solidarizan con los demás, porque buscan
el bien del general, de los leprosos y de los elegidos (Timoteo y los cristianos), sólo
les piden como requisito tener fe y ser agradecidos.
Por eso en la
liturgia de este domingo ordinado, la propuesta de Jesús hoy, es:
+ Que vivamos la
solidaridad con nuestros hermanos, de tal manera, que podamos hacerles un bien,
que abone a seguir construyendo el proyecto de Jesús entre nosotros, eso nos
habla de la Gloria de Dios entre nosotros.
+Que tengamos fe
en el Altísimo o en el poder de Él, para que ésta misma nos ayuda a vivir nuestra conversión en favor de nuestros hermanos (Pueblo de Dios) y nos lleve a una alabanza continua de él.
+Que como
cristianos agradecidos, no olvidemos el hacer oración en alguna hora o momentos
del día a día. Puede ser de acción de gracias o de alabanza, pero también
podemos ir a visitar al santísimo en algún templo donde se exponga o la
asistencia a la Eucaristía.
Para que esto
nos lleve a vivir lo que nos dice la aclamación antes del Evangelio: “Den
gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que
ustedes hagan”.

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