Por
Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
22.Oct.2017.
XXIX.dom.ord.Domund o Jornada Mundial de
las Misiones.Ciclo.A.
Is 45, 1.4-6; Sal 95,1.3.4-5.7-10; 1Ts 1,
1-5; Mt 22, 15-21.
“Den al César lo
que es del César y a Dios lo que es de Dios”
Hoy la palabra de
Dios nos interpela directamente a todos, especialmente a los que nos decimos
los amigos de Jesús o sus discípulos. En el Evangelio de Mateo nos dice: “¿De quién es esta imagen y esta
inscripción?” Cada uno de nosotros tenemos una imagen de Dios, quizás sea
una falsa imagen o un remedo de ella. La primera lectura del profeta Isaías nos
da la clave al decir: “Yo soy el Señor y
no hay otro; fuera de mí no hay Dios”. Al tratar de unir el discurso del
Evangelio y esta primera lectura, nos damos cuenta que nuestro Dios es un Ser celoso. Que él quiere todo de nosotros y no solamente migajas. Y que desea que nos definamos, porque a él no le gustan las medias tintas, en cuanto
a estamos con él o contra él o somos o no somos, es decir, la definición de
nuestra vida.
El Salmo 95 va en el sentido que
reconozcamos en Dios su grandeza y lo manifestemos. Por su parte, la carta de
Tesalonicenses nos refuerza la idea que siempre en nuestra vida tengamos a Dios
presente, a fin que le demos la gloria que merece.
Hoy por hoy, cuántas veces nos engañamos
con respecto al respeto, a la adoración y a la veneración y a la gloria que a
Dios le debemos. Y andamos adorando y dándole nuestra vida o nuestro tiempo a
otros dioses falsos, como puede ser: El dinero, el poder, la fama, la droga, el
sexo, la violencia, el fútbol, los deportes, la moda, la ropa de marca y un
largo etcétera. Y al Dios verdadero que se manifiesta en la gente, en el pobre,
en el indefenso, en el desempleado, en la gente común, en el enfermo y en el
que sufre, no lo tomamos en cuenta o lo tenemos olvidado; así como nuestra ausencia en la vida de la gracia, en la recepción de los sacramentos, en la visita al
Santísimo en su sagrario y en las actividades parroquiales o
de la comunidad. De esa manera, no estamos dando el verdadero valor, culto y dignidad a Dios y sí al ídolo del dios falso.
Es por eso, que en
este domingo del DOMUND, la propuesta de Jesús es:
+Que adoremos en
espíritu y en verdad al verdadero Dios, que está en aquel hermano que no
tomamos en cuenta, porque socialmente no tiene ninguna importancia y es rechazado.
+Dejemos de darle
menos tiempo a todas esas cosas mundanas que nos alejan de Dios y de los
hermanos, y que solamente nos hacen vivir una vida superficial y egoísta carente de
toda espiritualidad.
+Vivir la
dimensión de la gracia, en el espíritu del día a día, y pensar en Dios, que
se puede traducir en aquello que estamos haciendo bien por nuestra familia, por
los vecinos o por alguien que lo necesite.
De tal manera, nos
invita la propuesta de Jesús hoy, a que no estamos haciendo un remedo de Dios,
sino que verdaderamente estemos viviendo al verdadero, que se manifiesta en
nuestra vida y en la vida de los demás.

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