06 de Julio de 2025.
Domingo XIV del tiempo ordinario, ciclo:C.
Is: 66, 10-14; Gal: 6, 14-18; Lc: 10, 1-12. 17-20.
“…Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por
delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares…”
La semilla que es la palabra de
Dios de este domingo es muy clara. Desde la primera lectura hasta el Evangelio
es una unidad. El profeta Isaías nos da un pincelazo de lo que será la plenitud
del Reino de Dios: “Yo haré correr la paz sobre ella como un río y la gloria de
las naciones como un torrente desbordado”. Nos habla de un estado de justicia,
paz, amor, solidaridad, alegría y gozo que representan los valores del Reino, y
que nosotros ya desde ahora los podemos hacer presentes si vivimos de acuerdo a
ellos.
Esa visión del Reino, que la
lectura de la carta a los gálatas, es radicalmente opuesto a los valores del
mundo. Nos habla claramente de esa
incompatibilidad del Espíritu de Jesús y su Reino, con el espíritu de este
mundo.
Y el Evangelio de Lucas en este
domingo, termina concluyendo y completando el tema de la palabra de Dios en
relación al Reino y su anuncio. Jesús envía a los 72 discípulos a su misión,
ellos la asumen, y como consecuencia de ese anuncio y compromiso proclamado y vivido, es que vemos
la instauración del Reino de Dios entre nosotros. Pero también sabemos de la incompatibilidad que existe entre la Buena Nueva del Reino
y su implementación entre nosotros y, el reino de este mundo (demoníaco) con
todos sus secuaces, al decirnos Jesús: “Vi caer a Satanás del cielo como el
rayo.
A nosotros como bautizados y como
miembros de la iglesia, nos toca asumir la misión que Cristo nos encomienda. Realizar
acciones que sean compatibles con el ser y el sentir de este Reino, para
entonces estemos en la vía correcta que Dios quiere, y que Jesús nos lo pide.
Es por eso, en este domingo del
tiempo ordinario, instauremos el Reino de tal forma, que:
+Busquemos la manera de promover
la justicia, dándole a cada quién lo que le corresponde, con acciones como
pagar lo justo, reconocer los logros de los otros y su aporte a la sociedad. Evitemos la envidia, que es un
pecado, que es injusto porque no aceptamos lo que los demás hacen o
tienen.
+Fomentemos la paz, dentro de
nuestras familias, compañeros de trabajo o grupo de estudio. Evitemos
conflictos o malos entendidos, una forma de fomentar la paz es respetar el
derecho ajeno.
+Anunciemos el Reino de Cristo,
con nuestro ejemplo de buenos cristianos. Ayudando al más necesitado,
solidarizándonos con aquellos verdaderos emigrantes que solicitan una moneda
nuestra necesaria para seguir adelante.
Porque de tal manera Jesús busca
de nosotros, nuestro apoyo y compromiso para proclamar y asumir la vida de su
Reino, y que nuestros nombres estén anotados y formen parte de ese mismo Reino.

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