martes

Vivir la misericordia ante los demás



Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar. 


23 de Febrero de 2025.

VII Dom. Ord. Ciclo: C.

Lc 6, 27-38.


"Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso".

Este Evangelio dominical resuena en los oídos de los cristianos como un verdadero reto. La exigencia de que todos seamos misericordiosos como el Padre celestial.

Todos deberíamos trabajar en nuestro interior para ser más comprensivos ser más tolerantes, no ser rencorosos y menos resentidos. Sabemos que esto no es fácil porque somos humanos y las pasiones brotan de nuestro interior y muchas veces estas, dándoles rienda suelta, dañan a los demás e incluso a nosotros mismos.

Pero en este aspecto por lo que nos dice Jesús en este Evangelio, el cristiano el católico debe de ser un hombre y una mujer diferente en esta sociedad. No regirse bajo las formas de reaccionar como lo hacen el común ante situaciones que nos incomodan y que estamos expuestos. 

Para que podamos asumir estás propuestas evangélicas que como hombres y cristianos estamos llamados a vivir, se necesita la fuerza del Espíritu, esta se logra con la oración. Y también  cuenta el viraje que hagamos de nuestra mentalidad, que muchas veces la tenemos programada para que reaccione de tal o cuál manera ante situaciones o estímulos. Ojalá trabajemos para obtener la virtud de la misericordia.

A modo de conclusión, el Evangelio nos invita a ser esos hombres nuevos, que tengamos una respuestas diferente ante nuestros hermanos que necesitan de la comprensión y ayuda.  De nuestra parte, que cambiemos esas pasiones que nos alejan del hermano, y  tengamos sentimientos vivos de caridad y solidaridad.

De tal manera, que la misericordia sea compañera nuestra, una bienaventuranza, que  asumamos y vivamos siempre. Ojalá trabajemos para obtener está virtud. Dios nos la conceda.


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