sábado

La manifestación de Dios ante su pueblo




Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

04- de Enero de -2026.
Dom. de la Epifanía del Señor. Ciclo: A.
Is 60, 1-6; Sal 71, 2. 7-8. 10-13; Ef 3, 2-3. 5-6; Mt 2, 1-12.

“Hemos venido de Oriente para adorar al rey de los Judios”.

Hoy en este domingo para la Iglesia se celebra la solemnidad de la Epifanía del Señor, significa que es la manifestación de Dios a todos los pueblos de la tierra. Tradicionalmente esta solemnidad la relacionamos con los Reyes magos, esos sabios que no pertenecían al pueblo de Israel sino eran gentiles, digamos no eran del pueblo de la heredad de Dios. Con esta fiesta la Iglesia nos dice que Dios el Señor, ya desde el Antiguo Testamento –en voz del profeta Isaías-, hará extensiva a todas las razas y pueblos la herencia de que seamos sus hijos.

    Por ello, Isaías en su lectura nos dice que Jerusalén representa al pueblo de Dios, de ella saldrá la luz para que se haga extensiva a todos los pueblos de tierra. Nos los corrobora al decirnos al final de la lectura: “Vendrán  todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor”.  El Salmo 71 en el mismo tenor en uno de sus versos nos dice: “Los reyes de Occidente  y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones”.

    San Pablo a los Efesios en el misma sintonía nos habla de esa herencia de Dios a su pueblo elegido ahora se hace extensiva a los paganos, a todos aquellos que no pertenecen al judaísmo, que con la fe en Jesucristo, él los integra a la riqueza de la gracia y promesas de salvación, así lo ilustra el apóstol: “…También los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo”.

    Mateo nos relata la historia de aquellos hombres sabios que vinieron de oriente para ser testigos y adorar al nuevo rey que nacería. Para ellos se manifestaría esa noticia o esa realidad por una estrella que iluminaba en lo alto, con este tema de la luz (estrella) se relaciona hoy con la lectura de Isaías. Ellos al llegar a Jerusalén preguntan a Herodes dónde nacería este que sería rey, consultó con los sacerdotes y escribas para que le dijeran dónde nacería. Les dijo que en Belén. Como él era malo y no quería ver perder su poder, les dijo que fueran y que le dijeran dónde estaba. Ellos siguieron la estrella rumbo a Belén y cuando la luz (estrella) se posó donde estaba el niño lo adoraron. Le dieron tres regalos que en la lectura son simbólicos: Oro porque aquel niño era rey, incienso porque era Dios y mirra porque era hombre. Después advertidos en un sueño regresaron a su lugar de origen por otro camino, no por el que los llevaría de nuevo con Herodes.

    Estos hombres sabios –reyes magos- representan a los gentiles a los paganos que en la epifanía de Dios (nacimiento de Jesús) ellos van a su encuentro y le ofrecen lo que tienen y lo que son. Se hacen solidarios con aquel niño que ha nacido pobre en un establo. Han recorrido un buen camino contrario al mal camino que los llevará con Herodes; éste de forma metafórica representa el mal camino que nos aleja de Dios. Al ir al encuentro con el pobre, el necesitado, aquel que no vale nada para la sociedad, pero sin embargo con nuestra solidaridad estamos haciendo la diferencia ante aquella realidad existente, es el camino correcto que Dios quiere para todos.

Por ello, la Propuesta de Jesús hoy es:

+Tomemos de forma regular nuestra ayuda solidaria con aquellas personas necesitadas –pobres o enfermas- que ocupan de nuestro apoyo para salir adelante. El que les echemos una mano, nos lleva a integrarlas a una realidad más humana en que todos tenemos que vivir o estar.

+Hacer nuestras las líneas del Concilio Vaticano II que toma y nos invita a tener una actitud ante los hermanos separados –iglesias cristianas- dado que ellos son parte de la invitación que Dios hace de todos ser hermanos –seguidores de una misma doctrina cristiana-.

+Busquemos las manera como colonos de nuestro barrio o de nuestra colonia de tener unidad –puede ser a través de reuniones- para ponernos de acuerdo en solucionar los problemas que a todos nos afectan, a fin de vivir con la dignidad que nos corresponde.

Para de tal suerte, en este domingo de la Epifanía del Señor podamos decir: somos miembros del mismo cuerpo y coherederos de la dignidad de hijos de Dios.


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