Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.
02 de Febrero de 2025.
IV dom. Ord. Ciclo: C.
Lucas: 4, 21-30.
“…y
se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?” Jesús les dijo: “Seguramente me
dirán aquel refrán: ´Médico, cúrate a ti mismo´ y haz aquí, en tu propia
tierra, todos esos prodigios que hemos oído”… “Yo les aseguro que nadie es profeta
en su tierra”… Se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo
llevaron hasta un precipicio de la montaña…para despeñarlo. Pero él, pasando
por en medio de ellos, se alejó de allí.”
La palabra de Dios nos consigna el rechazo
de un profeta. Jesús perteneció al linaje de los profetas, así lo atestigua su
misión. Durante su ministerio para el pueblo de Israel, anunció la palabra de
su Padre Dios, y denunció las injusticias y las pesadas cargas con que la
religión judía imponía al pueblo.
Exhibió a los fariseos, a los escribas, a
los doctores, a los maestros de la ley, y a los saduceos; su manera de ver de ellos
solo se preocupaban y ocupaban de las formas (externas) superficiales del culto
y de la vida, pero nunca tocaban el corazón profundo de la ley y del hombre.
Por eso la gente del pueblo de Nazaret no
aceptaban de Jesús, que fuera capaz de liberar, de sanar, de mostrar el camino
del Padre; pero a su vez los representantes religiosos, no aceptan su profetismo
que era de denuncia ante las injusticias y de instaurar el Reino de Dios.
Por eso, nosotros
reconozcamos el profetismo de Jesús y vivamos nuestro propio profetismo de tal
manera, la Propuesta de Jesús hoy, es que:
+ Nosotros los cristianos
decimos cosas tan admirables de Jesús que a veces olvidamos su dimensión de
Profeta.
+ Confesamos de Jesús como “Hijo
de Dios”, “Salvador del mundo”, “Redentor de la humanidad”, y pensamos que, al
recitar nuestra fe, ya lo estamos acogiendo, cuando falta aún nuestra parte,
que es nuestro compromiso, para con él y con nuestros hermanos, sobre todo los
más necesitados.
+ A Jesús, “Profeta de Dios”,
le dejamos entrar en nuestra vida cuando acogemos su palabra, nos dejamos
transformar por su verdad y seguimos su estilo de vida.

Saludos amigo Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar
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